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"Os doy un mandato nuevo: Que os améis mutuamente como yo os he amado",
dice el Señor.

La señal por la que el mundo
distinguirá a los cristianos
ha de ser si nos amamos
como Cristo nos amó.

Si el Señor, nuestro Maestro,
nos ha lava los pies,
sus discípulos seremos
si lo hacemos como Él.

 

EXPERIENCIAS:

 

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¿Cuál es el ayuno que el Señor quiere?

Un año más, ¡Gracias a Dios! Y aquí seguimos en el recién estrenado año 2008. Probablemente ya se nos han olvidado algunos de nuestros propósitos del año nuevo o tal vez ya ni recordamos la cantidad de buenos deseos que recibimos, o incluso dimos.

Vivimos en el mundo de la Globalización,   y esto ¿que quiere decir?, Bueno pues en el buen entender es: Un mundo sin fronteras donde se permite el libre comercio y la libre circulación de los ciudadanos, donde la comunicación acorta distancias entre continentes, donde se trabaja y se lucha por el bien común para todas las naciones.

Aunque lamentablemente este término ha sido mal entendido y las fronteras se han abierto pero no para todos por igual, puesto que la libre circulación de los productos no beneficia a los mas desfavorecidos sino solo a los mas poderosos. Esto ha generado que se cierren muchos corazones, que seamos desconfiados, egoístas, miedosos ¡En fin...! parece que la Globalización lejos de ser un beneficio para todos genera daño a algunos.

Y dentro de la globalización ¿hay lugar para la religión? Eso depende de nosotros mismos, ya que somos seres libres, autónomos e independientes.
Pero considero que como creyentes y seguidores de Jesús, deberíamos aprovechar este recurso y ser realmente mensajeros de Dios, comportarnos como verdaderos seguidores de Jesús, dando ejemplo de Generosidad, Sencillez, Alegría, Respeto, Compromiso, Amor al Prójimo y tambien a nosotros Mismos. Y esto en verdad ha de ser lo primero, pues ¿quién puede amar a otro si no se sabe amar a sí mismo?

Queda mucho por hacer. ¡Si tan solo comprendiéramos  que si estamos aquí es para dar testimonio de Dios, Testimonio de un Dios vivo y para los vivos, pues no es un Dios de muertos. A veces con nuestra falta de Esperanza comunicamos más muerte que vida. 

El testimonio que se nos pide no es con nuestra boca sino con nuestras obras. No basta evitar algunos alimentos durante los viernes de cuaresma, o dar una mínima ayuda económica para los más necesitados. Es un poco más lo que nos pide El Señor.

Yo siento que nos pide que la globalización comience en nuestros corazones, esto es que derribemos las fronteras y límites de nuestros corazones. Si el corazón está atrincherado, los beneficios de la Globalización seguirán llegando sólo a algunos afortunados.

Quizás esto se traduzca en que cada día tratemos de ser más solidarios, mejores compañeros de trabajo, mejores vecinos, ser conscientes y cumplidos en nuestros deberes. Eso es lo que nos pide hoy el señor.

Abramos hoy nuestros corazones y dejemos que en esta cuaresma sea el Espíritu Santo quien nos hable al corazón. Ojala y no nos endurezcamos y escuchemos hoy su voz.

Dentro de nuestros agitados días hagamos un espacio para la oración que solo quien se adentra en la soledad y el silencio, calmará sus inquietudes para escuchar la verdad del corazón. Y no desistamos en el cansancio. Es preciso mantenerse.

Ya lo han dicho palabras sabias. “ El que persevera alcanza”.

Dulce R.

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