¿Por qué hay tanta desigualdad en el mundo?

Hermanos míos, ¿de qué sirve decir que somos creyentes, si no corroboramos nuestra fe con nuestras obras? ¿Podrá salvar a alguien esa clase de fe? Si un hermano o una hermana en la fe necesita alimentos o ropa,

y le decimos: Mira, vete en paz. Come bien y entra en calor, pero no le proveemos de ropa ni de comida, ¿qué provecho sacará de nuestras palabras?

17 Esa fe que no produce obras buenas no tiene ningún valor. Es una fe inútil, que está totalmente muerta.

Cualquiera puede decir con toda la razón: Tú afirmas tener fe, y yo digo que hago buenas obras. Pues bien, muéstrame que tienes fe a pesar de no tener obras; y yo, por mi parte, te mostraré mi fe por las obras que hago.

Santiago 2, 14-18

 

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¿Cuantas veces nos sentimos tristes al día? ¿Cuantas veces nos sentimos desesperados y vacíos?, ¿Cuantas más las cosas no salen como queremos? ¿Y cuando creemos que nuestra vida no tiene sentido?

Bien pues me gustaría compartir con ustedes una experiencia más. Que afortunadamente hoy veo con otros ojos.

Durante la primera semana de Enero me consideraba una mujer afortunada porque podía hacer lo que quería y tenía lo que quería. Y quería lo que hacía y tenía también. Contaba con dos trabajos que me permitían mantener un nivel económico estable. Y lo mejor: tiempo suficiente para poder asistir a mis clases en la universidad. ¡Por fin estudiando mi postgrado como lo había soñado desde que salí de casa! Era como ver cercana la idea de mis sueños hechos realidad.

A partir de la tercera semana de Enero recibí una carta de la universidad en la cual me negaban la beca que había solicitado, y además me exigían que pagara el resto de la matricula, a más tardar el 1 de febrero, si no quería que se anulara mi matricula. Una semana después, por motivos ajenos a mi voluntad, me quedé solo con un trabajo (lo cual significaba menos dinero). Al tener que hacer prácticas profesionales tenía menos tiempo, y más gastos. En el área sentimental no quiero ni tocar el tema porque, evidentemente, también fue afectada; no por esta razón, fueron otras cosas que también tambalearon mi tan buscada y anhelada Estabilidad. De repente todo había cambiado en un instante.

Todo esto significó cambio absoluto de planes y retraso de otros más que significan mayor crecimiento. En fin que me sentía totalmente desesperada, triste y confundida sin saber qué hacer.

Estuve algunos días fuera de mi, el shock no acababa de pasar. Seguía ahí estática. Sin saber qué hacer, qué pensar o por dónde empezar. Solo preguntándome ¿Por qué a mi? ¿Qué he hecho mal? ¿Por que mi vida es como un paseo en un parque de diversiones pero montada en una montaña rusa? Todo un caos en mi interior.

Una noche cuando leía antes de dormir encontré lo siguiente: “ ¿De que le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? ..... Abraham se fió de Dios y eso le valió la rehabilitación.” Esta fue la moneda que me hizo CLIC¡¡ Por fin desperté.

Una vez más recordé que todo es pasajero en esta vida, el éxito y también las dificultades, y que ningún logro es definitivo, como tampoco lo es cualquier obstáculo. Mucho de lo que sucederá en adelante depende de nosotros; porque si bien no podemos cambiar las cosas que suceden, sí podemos vivirlas como nosotros queremos, orientarlas libremente, y hacer y deshacer en adelante con las posibilidades que se nos ofrecen, que siempre son suficientes para seguir luchando por lo que queremos.

Quise compartir esta aventura con ustedes. Soy testigo de cómo y cuando podemos encontrar Aliento para seguir. Yo todos los días muy dentro de mi encontraba una especie de motor; no se, una fuerza, una ilusión o razón para aceptar esta situación y verla como pasajera. Y además pude recordar que la vida es CONSTANTE MOVIMIENTO y que TODO depende de dónde nos apoyemos cuando nuestro barco se ve en medio de una tormenta.

Que depende mucho del sentido que le demos a las situaciones que pasamos en nuestra vida; que necesitamos aprender y practicar el verbo ACEPTAR.

Una vez más entendí que NO estoy SOLA y que estas situaciones me recuerdan lo fuerte que soy, y que debo desarrollar las capacidades que Dios me ha dado. Ahora veo mi vida emocionante, alegre, con sentido y con muchas razones más para esforzarme y darme al mundo.

En Jesús encontré la fuerza para seguir de pie frente al timón de mi barco, sin controlarlo, solo por un instante, y dejar que el agua guíe mi dirección.

Y ahora yo les pregunto ¿DE QUE NOS SIRVE LA FE SIN OBRAS? ¿No vamos a misa? ¿Ayudamos a nuestro prójimo? Y nos esforzamos por cumplir los mandamientos entonces por que no confiamos y creemos que Dios no se muda, Dios es constante. Él es fiel.

Les deseo una Feliz Cuaresma y que en este tiempo de conversión encontremos esa fuerza interior para seguir adelante. Hasta pronto:

Dulce Rivera.