Desde este lado del mundo envío un fuerte abrazo y toda mi admiración al hombre que con su ejemplo me ha enseñado el valor de la honestidad, el trabajo, la constancia, la sencillez, la tenacidad y sobre todo la esperanza y confianza de un mejor amanecer.

 

EXPERIENCIAS:

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La verdad que esta vez no sé cómo empezar, y no es que no tenga ideas para desarrollar, más bien creo que tengo muchas ideas y no sé cómo plasmarlas.

Bueno pues, intentando poner orden, puedo comenzar con el motivo central de este mes que es el “Día de la Santísima Trinidad”. Gracias a Dios tenemos un Dios trinitario. Creo que si pudiéramos entender que nosotros formamos parte de ese Dios Trino sabríamos que somos cuatro y nos tres, por que Él nos acoge dentro de esta unión. Es como si estuviéramos en medio de esté círculo.

Es muy difícil creer y entender que uno solo es tres a la vez, pero tal vez sería más fácil si lo vemos de la siguiente manera: Dios es el Padre el todo poderoso, el creador, y es quien envió a Jesús, el Hijo; que vino al  mundo para salvarnos del pecado, y El Espíritu Santo es la fuerza interior que todos tenemos dentro, y que nos viene del mismo Dios; es quien nos acerca a la verdad. Él fue enviado por Jesús. Es cómo un círculo sin inicio ni fin es una eterna unión.

Pero en esta página hay mas explicaciones acerca del Dios Trino, y lo más probable es que el tema lo escriba algún experto (a). Una vez me dijeron que para escribir bien debemos escribir sobre lo que mejor sabemos y por eso yo escribiré hoy una pequeña fábula acerca del amor, respeto y unión de un Padre y  su hija. De esto sí puedo decir algo.

Hace algunos años en algún lugar del mundo existía un pequeño y frágil arbolito en el bosque; en él vivían más árboles, pero a este le llamaban Muñeco. Por las condiciones del bosque en el cual había crecido, su destino parecía estar muy limitado y no podía tener muchas aspiraciones, puesto que los árboles que aquí crecían eran talados para fabricar papel. Aún así, Muñeco siempre creyó y soñó que algún día sería un gran Roble y que tendría ramas abundantes y frondosas, las cuales darían mucha sombra. En las noches de invierno él se cobijaba con los grandes sueños que tenía, y sabía y confiaba en Dios que algún día se harían realidad, Cuando llegaban los taladores a llevarse a los pequeños árboles, veía como cortaban los sueños de algunos de ellos, pero ninguno había soñado con tanta fuerza como él. Alguna vez, por error, un talador estuvo a punto de cortarlo y dar fin a la historia de este pequeño arbolito, pero afortunadamente él siempre contó con el favor de Dios, y el error era reparado y Muñeco siguió plantado en ese bosque. Con el tiempo estas tierras fueron destinadas a otros proyectos y ya no talarían más este bosque.

Y este arbolito se iba haciendo más fuerte, y sus raíces se hacían profundas. Supo soportar tormentas, vientos, y cambios de temperaturas extremas, y sus sueños siempre lo acompañaban.

Hasta que un día por, razones que solo Dios sabe, un cristalino riachuelo fue desviado, y su cause ahora llegaba exactamente a la orilla de Muñeco. Después de conocerse y hacerse amigos, acordaron ayudarse y protegerse mutuamente, y así los sueños del riachuelo también se cumplían, puesto que siempre deseó estar cerca de un árbol que le protegiera y cuidara su cauce.

Una mañana Muñeco se sorprendió del reflejo que vio en el riachuelo: era un árbol fuerte, frondoso y grande, tan grande que casi tocada el cielo. Tenía cinco fuertes ramas, todas frondosas y fuertes, bien cuidadas y alimentadas por el agua del riachuelo que acariciaban permanentemente las raíces de Muñeco.

Y así los sueños de Muñeco se hicieron realidad. Sus ramas a su vez seguían creciendo y haciéndose fuertes también. Aunque tomaban diferentes direcciones, algunas ramas seguían el camino del cristalino riachuelo, otras apuntaban al sol, otras se alargaban a lo ancho, que parecía que buscaban despegarse del tronco. Pero, a pesar de las diferentes direcciones, estas ramas estaban unidas al mismo tronco y al agua del riachuelo. Poco a poco se fue llenando de nidos, y este árbol era ejemplo para mucho otros árboles del bosque. 

Moraleja: ”Nunca dudes de tus capacidades lucha siempre a pesar de las adversidades.”

En este pequeño cuento los personajes son reales. El riachuelo es mi Madre y el árbol es mi Padre, las ramas son mis hermanos y yo.

En México en el mes de Junio, se celebra el Día del padre, y también en este mes es el santo de mi padre el se llama ROBERTO. O Don Roberto como le dicen los vecinos.

Así que desde este lado del mundo envío un fuerte abrazo y toda mi admiración al hombre que con su ejemplo me ha enseñado el valor de la honestidad, el trabajo, la constancia, la sencillez, la tenacidad y sobre todo la esperanza y confianza de un mejor amanecer.

Yiyito: quiero felicitarte por tu santo que se que siempre lo celebras más que tu cumpleaños (¡ah! perdón olvidaba que tu ya no cumples años jajaja¡¡). Siempre que hablo de ti ¡me siento tan orgullosa! Porque se que has logrado tanto cuando parecía que tenías tan poco. Siempre quiero que me digan que me parezco a ti. Bety dice que si, y mucho ... pero en el carácter... jajaja¡¡

Yo sé que sí me parezco mucho a ti en lo: activa, trabajadora, deportista, responsable, comprometida. Y. como tú, soy tan impaciente que hasta me pongo nerviosa cuando las cosas no salen bien, y entonces me enojo. Y en que duermo poco, y me gusta hacer las cosas bien a la primera, y en el sentido del humor, en lo platicadora, en lo cantante, lo amiguera, simpática, guapa y galana, aunque no tanto como Tu.

Mi Yiyo ¿que más te puedo decir? que te quiero con todo mi corazón y que te  extraño. Recuerdo los sábados y domingos cuando tú regresabas de correr y empezabas a limpiar el patio o tu camioneta y ponías tu música de Javier Solís. O comprabas masa y preparabas con mi Maya unas gorditas para el desayuno, con esa rica salsa verde y un poquito de aguacate, o ibas al mercado a comprar chicharrón para desayunar.

Ahora que hago un poco de memoria te veo sentadito en tu escritorio ordenando o intentando sacar alguna cotización.

No entiendo por qué a los hijos nos cuesta tanto valorar a nuestros padres cuando los tenemos muy cerca, y hasta que no estamos lejos de ellos no sabemos cuánto nos quieren y que todo lo que hacen es por nuestro bien.

Yiyito se que estas orgulloso de mi y que me apoyarás siempre en el camino. Agradezco mucho la confianza que tienes en mí, y aunque no me lo digas, yo se que soy la consentida. ¡Jajaja!

Un besote fuerte y grande y que Dios te bendiga como siempre.

A mi padre con todo mi cariño.

Dulce Adriana Rivera Aguirre.