A TI TE DIGO

¿Dónde quedaron tus juegos? Y tu sonrisa de niño travieso ¿desapareció para ya nunca más volver?

¿Cuál es tu refugio cuando los miedos acechan tu soledad?

¿Quién te podrá contar ese cuento que te hacía soñar con esos nuevos mundos por descubrir?

Ójala pronto puedas encontrar esa mano amiga, que te ayude a conducir el velero de tu vida a buen puerto, donde puedas reposar de tus avatares, donde puedas encontrar unos brazos que te acojan en tu dolor más fuerte...

... Esas manos que te permitan sumergirte en aguas limpias y vestirte con ropas nuevas; que te ayuden a recordar tu nombre, rescatándote del anonimato.

Manos que te preparen un plato de comida caliente, que te hagan sentir el sabor a verdadero hogar.

Ójala puedas estrenar una vida nueva, con una sonrisa también nueva y un futuro cierto para ti. Ójala que en ti puedas descubrir la certeza de que ya en tu vida nunca más caminarás solo, y que por fin ya no tendrás la vida que “la calle” te imponga.

Que puedas elegir la vida que tú quieras: ¡Sí, tu propia vida! Y con tu trabajo y empeño, y la ayuda de tu mano amiga, puedas elegir lo que tanto ansías y te mereces:

¡TU FELICIDAD!.

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¡ DOLOR DE UNA MADRE !

¿Dónde está mi niño, dónde quedó su inocencia? ¿Quién se la llevó?

La vida fue amarga con él desde que vió la primera luz que enseguida se convirtió, como para el resto de la familia, en tinieblas de miseria.

Mi corazón está roto. Me siento cómplice de su indigencia. Poco tenía y poco pude darle; mi amor está repartido en siete bocas más que alimentar. Él era el mayor y se quiso marchar .

Apenas había llegado a los doce y a él iban a descargar todas las tormentas de rabia de un padre que bebe y paga su impotencia perpetua con quien tiene más a mano . Malviviendo, subsistiendo sin esperanzas ni aliento.

... Ya sólo me queda un deseo en mi corazón y lo demás ya se verá, pero ¡que mi niño vuelva! Lo quiero conmigo, con los demás, aunque apenas tenga con qué darle de comer. Pero ¿cómo podré recuperarlo? ¿Quién me podrá decir dónde está?

¡¡¡ MI NIÑO, MI VIDA !!!

¿Puede haber dolor semejante al que sufre una madre por su joven hijo que no sabe dónde está? ¡Ni si está vivo o muerto!

 

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