PROFECÍA Y LIBERACIÓN| NUEVOS PROFETAS EN NUESTRO MUNDO|
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Tan sólo tenía veintiún años cuando la conocí. Pero el reloj que marcaba su tiempo se había parado. Resultaba incomprensible, era hija única, sus padres estuvieron esperando a que llegara durante varios años y su nacimiento fue para ellos un sueño hecho realidad. Pero cuando llegó la adolescencia, en torno a los dieciséis o diecisiete años, todo se convirtió en una pesadilla. La droga, y más en concreto la heroína, se fue apoderando poco a poco de su existencia: abandonó los estudios y se marchó de casa para regresar de tiempo en tiempo, en busca de ropa, comida o algo de dinero, causando continuos conflictos. Pasó largas temporadas sin ver a sus padres. Ellos tampoco sabían de ella. Se mantuvo esta situación durante casi tres años, hasta que una noche llegó completamente derrotada de la calle. Entró y siguió sin decir nada hasta su habitación. A la mañana siguiente se levantó, fue donde estaba su madre, y le dijo que ya no podía seguir así. Había visto otro compañero más muerto de sobredosis, y ahora había conseguido tener claro que no quería acabar igual. Empezó el Programa Terapéutico “Proyecto Hombre”, donde le ayudaron a encontrarse con su propia realidad. En nuestro Centro de Acogida HH. Trinitarias recibió todo el apoyo que necesitó para llegar a conseguir sus objetivos. A sus padres les costaba comprender su problema: “le hemos dado de todo, ha sido nuestro tesoro y sin embargo...”, eran sus palabras de impotencia, pero siempre estuvieron a su lado. Por su parte, ella se mantuvo firme en su decisión de dejar la droga a pesar de sus dificultades. Dentro de sí, se agolpaban más problemas de los que en un principio se podría suponer por su situación familiar. Hace unas semanas vino a vernos a Casa, no habíamos vuelto a saber nada de ella desde hacía mucho. Salmos para tomar un café y me contó, que cuando acabó el Programa conoció a un joven con él que empezó una nueva vida, tenían una niña de casi dos años, me enseñó su foto, charlamos durante bastante tiempo sobre su trabajo, su familia… y sobre todo lo que había tenido que superar. En el momento de marchar, su chico vino a buscarla con su nuevo coche. En la forma de mirarse se notaba que se quieren y que están enamorados. Parecen dispuestos para afrontar juntos todos los retos que el futuro les depare. Sus padres continúan apoyándola. Ahora ya conocen más a fondo a su hija y ella también a sus padres. Esta vez, la felicidad de su sueño hecho realidad se ha visto multiplicada con su hija, porque ha vuelto a nacer. No quieren guardarse esta dicha para ellos solos y continúan participando en Proyecto Hombre, en los grupos de autoayuda con otros padres de jóvenes drogodependientes. Son nuevos profetas de nuestra sociedad . Sus padres y ella también, con su pareja y su hija porque han descubierto la vida y la han sabido afrontar tal cual es, sin disfrazarla, y sobre todo porque en ella han encontrado el amor. |
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