Tengo un sueño que me gustaría que se hiciese realidad:
Sería fantástico que todos dentro de sí pudiesen encontrar un cálido hogar, donde sentirse a gusto con todo lo que existe en su interior.
Un hogar en el que nadie pudiera sentirse solo, porque en él hay numerosos recuerdos de gente entrañable que se ha ido conociendo en la vida
Un hogar amplio, en el que hay lugar para todos los que quieran entrar y donde pudieran estar como en su propia casa, porque invita a la confianza y a desprenderse de todas las preocupaciones que invaden nuestra vida.
Con grandes ventanas, por donde pudiera entrar las rayos del sol inundándolo de claridad y desde donde se pudiera contemplar hermosos amaneceres y maravillosas puestas de sol, lo cual pudiera hacernos comprender, que “mi hogar”, no es un simple refugio donde me escondo de la realidad, sino un pequeño símbolo del hogar que tendría que ser el mundo, que todos unidos habríamos de construir:
Un mundo nuevo donde el bienestar estuviera asegurado para todos. La educación y la sanidad garantizada de forma universal; enfermedades como el sida, el cáncer y otras erradicadas.
Donde el terrorismo, la violencia, las guerras y los conflictos entre los pueblos hubieran finalizados.
Y donde la madre naturaleza, como fuente de vida y armonía, fuera objeto de máximo cuidado y atención.