"Contrastes..."
No sé como decírselo. Precisamente ahora, que ya lo teníamos todo planificado para realizar nuestro viaje por los 25 años de nuestro matrimonio. Nada más conocerla me llamó la atención en ella, su mirada alegre y su visión positiva de vida. Ha sido siempre para mi un gran apoyo en los momentos de dificultad, que siempre nos han llevado a estar más unidos y a querernos más.
Nuestra hija mayor ya ha formado su propia familia y tiene una niña que está empezando a dar sus primeros pasos. Pero la menor, tiene que acabar sus estudios en la universidad y aún necesita de nosotros, ya que aunque está realizando pequeños trabajillos para ayudarse económicamente, no le resulta suficiente.
Pues sí, sucedió lo que durante meses me estaba temiendo: me han despedido, y sin ninguna indemnización, alegando quiebra parcial de la empresa. He sido uno de los muchos trabajadores que se han visto afectados por esta crisis: “La directiva ante la caída de la demanda de nuevas edificaciones, se ve obligada a reducir plantilla…” ¿Qué futuro me espera ahora para encontrar trabajo, a las puertas de cumplir los cincuenta?
Recuerdo cuando nos vinimos a la capital. Entonces era el boom de las grandes ciudades, mucha gente de lugares más pequeños, acudía a ellas en busca de trabajo y se necesitaba construir y construir sin parar. Fueron años muy duros hasta que conseguimos estabilizarnos, no conocíamos a nadie, ganaba bastante pero todo lo tuvimos que invertir para pagar lo que actualmente tenemos y para ayudar a nuestras hijas. Pero salimos adelante.
¿Qué puedo hacer? A mis años, ¿dónde me van a coger según están las cosas? Pero en el fondo, me consuela saber que lo mío no es lo peor, aunque me quede en la calle. En la empresa hay un considerable número de trabajadores inmigrantes, que también se van a quedar sin trabajo en medio de una situacuón aún más acuciante para ellos; puesto que de su salario depende el alimento de sus hijos aquí en España, o en su país de origen, así como el sufragar las deudas propias y las de su familia al otro lado del océano.
En mi cuadrilla hay uno, que me ha hablado mucho de su situación, estaba feliz porque después de cinco años había conseguido los papeles, y ahora van y le despiden. Hace unos meses vino su mujer para estar con el, allí quedaron sus cuatro niños esperándoles hasta que llegase el momento del reencuentro con ellos. También él mismo me ha contado el caso de algunos amigos suyos que han trabajado, y luego no les han pagado por estar en situación ilegal y no tener un contrato que proteja sus derechos; mientras que en el día a día, van viviendo con sus parejas y algunos inclusos con sus niños de corta edad, en el límite de la subsistencia.
La realidad de estos chicos me hace pensar que si yo hubiera tenido que estar lejos de mis hijas, no sé cómo lo hubiera podido soportar. Son junto con mi mujer, los tesoros de mi vida, la razón de todo lo que soy. ¡Lo que he gozado con sus juegos y sus risas! En su infancia, cada Noche de Reyes era tan mágica para ellas como para mí. ¡Qué orgulloso me siento de las dos!
Realmente he sido muy afortunado, aunque tuve que partir de cero al principio. La primera vivienda que nos alquilaron era vieja y llena de humedades; luego pudimos ir arreglándola hasta comprar otra nueva al cabo de los años. Pero más o menos próximos de nuestros seres queridos, estábamos en nuestra querida España, "la del buen vino y el buen aceite".
Continúa... 