MISIÓN TRINITARIA

La Misión de las hermanas trinitarias es una respuesta a las necesidades de la juventud en su búsqueda de realización personal y caminos de libertad.

Es una Misión confiada por Dios a quienes Él elige para seguir a Jesucristo por el Camino trinitario que Francisco Méndez y Mariana Allsopp inauguraron a finales del siglo XIX.

Esta Misión consiste en buscar, acoger y acompañar en su liberación a la juventud necesitada. Todos nuestros proyectos tratan de ayudar a desarrollar las posibilidades que tiene la juventud con la que nos encontramos. Para esto tenemos que estar presentes en áreas donde la juventud busca realizarse.

 

Creemos que, por muchas que sean las dificultades, es posible llegar al tesoro escondido que hay en cada persona, y que la semilla que hay en el interior llegue a florecer. Nuestra Misión consiste en anunciar a la juventud esta Buena Noticia: puede llegar a ser libre y feliz. 

Todas las obras trinitarias están animadas por el fuego del Amor de Dios, que los fundadores denominaban con las palabras "Celo por la salvación". Este eje dinamiza tres acciones básicas en toda obra trinitaria: 

      BÚsqueda     Acogida     LiberaciÓn

La Misión queda expresada en estas tres palabras evangélicas que son unas actitudes proféticas que han de impregnar todas las obras que el Instituto lleva a cabo. Las obras propias son la expresión dinámica de esas actitudes proféticas; son respuestas audaces y creativas a la juventud de todos los tiempos.

"Una puerta de esperanza, abierta siempre"

Los fundadores describen la misión como una puerta abierta y un camino de liberación, un recinto en la tierra donde se pueda disfrutar de la feliz presencia de Dios. Esta misión comienza a realizarse cuando un joven llega a creer en su propia dignidad y lucha por vivir según esa dignidad, según la libertad de los hijos de Dios. Las obras más características a través de las cuales se realiza esta misión en la Actualidad son: 

"LA JUVENTUD DE SIEMPRE"

La situación social de la juventud en el tiempo de la fundación, no difiere MUCHO de la realidad actual. Entonces, como ahora, los jóvenes son víctimas de un proceso acelerado que  margina el desarrollo integral del ser humano. Muchos jóvenes están enredados en diversos males, miserias y pecados de una estructura social que esclaviza y degrada. Algunos caen en las redes del mal porque no tienen oportunidades dignas para realizarse; sus afanes por subsistir con frecuencia les lleva a la marginación. 

La experiencia de los fundadores y de las trinitarias que les siguen es la experiencia del dolor de Dios al ver el sufrimiento de sus hijos jóvenes: no encuentran puertas abiertas para desarrollar el potencial que llevan dentro, y sí encuentran muchas dificultades en su camino. También encuentran MUCHAS ofertas engañosas QUE LES ACABAN ESCLAVIZANDO.

La Misión que Dios nos confía consiste en ayudar a la juventud a desarrollar su propio valor para que alcancen su dignidad de hijos de Dios. Para ello hay que buscar, acoger, orientar y acompañar a lA jUVENTUD en su realización personal, en su camino de liberación. 

Hay que abrir una puerta de esperanza para que puedan entrar por ella, sin condiciones, QUIENES necesitan una oportunidad para lograr su desarrollo integral, .

Hay que abrir una puerta para que puedan entrar por ella todos los jóvenes dispersos, a los que se han alejado y a los que quieren en ella protegerse, a los que quieren aprender el Camino de la Vida y a quienes desean contribuir para que este mundo sea más humano, más fraterno.

Quienes han caído en las peores esclavitudes, hay que ir a buscarlas para rescatarlas de su opresión. Quienes no han caído pero están en peligro, hay que acogerlos para que la libertad y la felicidad que buscan no sea falsificada. Hay que abrir puertas a la juventud, pues cuando encuentran puertas cerradas, caminan solos y desorientados y son presa fácil de cualquier ESCLAVITUD.

 

 

 

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