Pedagogía del Amor"Las aspiraciones de la juventud están siempre condicionadas por su historia personal y carencias, por el mundo en que vivimos y las sociedades carentes de valores y altamente competitivas, por la falta de amor y apoyo incondicional"
Tenemos sed de Amor, estamos hechos para amar y sentimos la necesidad de ser amados. El Amor está en el centro de nuestro ser y pide realizarse. Con frecuencia lo hacemos por caminos equivocados.
El joven busca desarrollarse, sabe que aún se está haciendo como persona y busca las claves y los medios para llegar a ser libre y feliz. Le falta experiencia para conocer sus propias capacidades, puede faltarle la convicción de que es poniendo todo su ser y su hacer al servicio del Amor como alcanzará la realización personal, la libertad y la felicidad que tanto anhela.
La Pedagogía trinitaria con la juventud quiere favorecer la experiencia del Amor, a sí mismo y al prójimo, y cree que nada puede impedir esta experiencia, sean cueles sean las condiciones y circunstancias de las que el joven parte. Esta Pedagogía quiere ofrecer la oportunidad de que la juventud conozca su dignidad, reconozca su necesidad y desarrolle su capacidad de amar.
Sabemos que unas condiciones favorecen esta conciencia más que otras. Hay que despertar la conciencia de la propia dignidad, la conciencia de la sed de Amor, y ayudar a desenmascarar las falsas promesas de felicidad que descartan al amor.
El fundamento de la Pedagogía trinitaria está en la fe en un mundo nuevo en el que todos somos Hijos de Dios, que es Amor, todos tenemos derecho a sentarnos a una misma mesa y todos tenemos posibilidades de ser libres y felices. En el fondo de esta fe está la convicción de que todos tenemos en nuestro interior un tesoro escondido que debemos descubrir y desarrollar.
Toda joven lleva dentro de sí un germen vital con grandes posibilidades, y su destino es ser libre y feliz.
Este principio fundamental es el eje en torno al cual gira la inspiración carismática de los fundadores. "No importa lo que han sido, sino lo que pueden llegar a ser". El camino recorrido es el punto de partida, pero importa el camino que puede hacer a partir de tomar conciencia de su dignidad. Este itinerario se concreta en una dinámica: darles la oportunidad que la sociedad y las circunstancias les niegan.
Toda persona es hija de Dios, con dignidad de HIJA, con un tesoro divino escondido en su ser que puede y debe conocer para ser ella misma
Hay que partir siempre de la situación que está viviendo la persona
Posibilitar oportunidades, favorecer las condiciones, ensanchar el camino, ampliar el horizonte, iluminar, alentar, ayudar
Ofrecer recursos adecuados a sus necesidades
Educar para la libertad y la responsabilidad, contando siempre con su protagonismo, pues el joven es capaz de ser libre y responsable.
Estimular el desarrollo personal, favorecer el esfuerzo y la participación
Ayudar a tomar conciencia de las propias limitaciones y de su apertura irrenunciable a lo trascendente.
Potenciar el compartir y la confianza en sí mismos
Ayudar a expresar sus sentimientos, deseos y miedos, frustraciones y esperanzas.
Llegar a la realidad esencial, al punto donde se encuentra la pregunta por el sentido de su propia vida y sus anhelos de realización, su sed de felicidad y de plenitud.
Permitir la participación en proyectos y acciones solidarias
Ayudar al discernimiento para descubrir su propia vocación, su misión en la sociedad, su "ser para los demás".