PROYECTOS COMPARTIDOS
A partir del Concilio Vaticano II toda la Iglesia comenzó a tomar conciencia de la intrínseca relación entre los diversos carismas. Revitalizar la propia identidad y misión yendo a las fuentes de los diversos carismas no fue óbice para comprender que todos formamos parte de una única Misión, la de Jesucristo, y que todos participamos en la extensión del Reino siendo fieles a la propia identidad y colaborando juntos con un mismo fin.
Esto trae como consecuencia la elaboración de proyectos conjuntos entre diferentes comunidades e instituciones, entre religiosos y laicos, y la implicación en los proyectos de las diócesis donde estamos incardinados.
Los proyectos y programas comunes suponen planificación conjunta y son una dinámica que anima a la colaboración poniendo cada uno lo mejor de sí mismo para el bien común, dando el testimonio de comunión que ha de imperar entre los cristianos extendidos por todo el mundo. Las trinitarias nos debemos con especial exigencia a esta mutua colaboración pues por carisma propio debemos ser artífices de comunión en nuestra vida y en nuestra acción apostólica.
Aunque son más significativos que representativos, podemos hablar de algunos proyectos:
- Colaboración con laicos en todas las obras propias, formando equipo con profesionales especializados en áreas de juventud
- Participación en algunos campos de Misión propios de voluntariado de Parroquias, Cáritas, Centros educativos y otras Instituciones
- Proyectos comunes con la familia trinitaria: en la Cárcel, en Educación, en Comedores de transeúntes y en Parroquias
- Colaboración con Proyecto Hombre, en diversos Proyectos de Juventud con Cáritas y con otros Institutos de Religiosos