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Las Residencias Trinitarias se fundan para dar una respuesta a las jóvenes que tienen que vivir fuera de sus casas por motivos de estudio o de trabajo. El objetivo es proporcionarles un lugar seguro, con el ambiente adecuado a su proceso de crecimiento y maduración y con los medios y recursos necesarios para que puedan realizar sus proyectos, ya sean de estudio, de incorporación al mundo del trabajo o de preparación para independizarse y formar su propio hogar.
El joven estudia no sólo por tener un puesto de trabajo seguro; el joven trabaja no sólo por subsistir y alcanzar una buena posición económica; el joven desea independizarse no sólo por vivir sin ataduras o no ser carga para quienes les han protegido hasta ahora. El joven camina hacia el sí mismo libre y busca, ante todo, su misión en el mundo, busca realizarse y ser feliz.
ATENCIÓN PERSONALIZADA
Las jóvenes que vienen a nuestras Residencias son estudiantes, trabajadoras o ambas cosas. Se procura sobre todo la atención personalizada: partiendo de la situación y necesidad de cada joven, favorecer su propio proceso de crecimiento y maduración personal. Para esto se requiere su colaboración de manera que, partiendo de un proyecto de Residencia que conoce y acepta libremente, se dialoga la manera de realizar y llevar a cabo su propio proyecto personal.
SOLA ANTE UN MUNDO COMPLEJO
Es decisivo en la experiencia de maduración personal, el momento de tener que dejar el lugar que hasta ahora le ha proporcionado seguridad, tanto en el ámbito familiar como social. La joven se siente sola ante un mundo en el que ha de encontrar su propio sitio, su razón de ser y su misión.
Hay una experiencia personal que no la va a sustituir nadie; y se dan los peligros inevitables que la compleja sociedad ofrece; existe también la necesidad de tener con quien contrastar sus experiencias, desahogar los desánimos y dialogar sobre las dificultades.