Un ideal de vida que bebe del Evangelio, que emana de la Trinidad, que irradia Pasión...y anhela Libertad...

 

   
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POSIBLEMENTE LO QUE HACEMOS NO REFLEJA SIEMPRE LO QUE SOMOS, AQUELLO EN LO QUE NOS EMPEÑAMOS no logra lo que pretendemos, pero si CAMINAmos HACIA lo que queremos ser, habrÁ mÁs posibilidades de contribuir A UNA NUEVA CIVILIZACIÓN, DONDE REINE EL AMOR Y HAYA LUGAR PARA TODOS.

LOS IDEALES ESTÁN LEJOS, PERO ATRAEN COMO IMÁN CUANDO LOS DIVISAMOS EN NUESTRO HORIZONTE.

1.             Si nuestra Casa es, o lo que es lo mismo, si nosotras “somos” próximas, humanas, cercanas, con un hondo sentido de la “auctoritas” que levanta  por encima de sí a los más pequeños..., los jóvenes se distinguirán por valorar las relaciones humanas desde la óptica de la amistad, de la ayuda y el servicio, de la apertura y la acogida como lo más significativo que se les quiso dar y sembrar y que posiblemente llegue a crecer en sus vidas. Y podrán ser más human@s consigo mismo y con los otros.

2.             Si nuestra Comunidad es “libre”, aunque a veces a nosotras mismas no nos dejen serlo como anhelamos, y educa en la libertad y para la libertad, con un hondo sentido del deber y de la responsabilidad... Nuestros jóvenes tendrán echadas las bases de su propio cuerpo axiológico sobre el que poder construir su vida futura, una vida que comenzó a enraizarse entre nosotros. Y podrán vivirse a sí mism@ más libres y esperanzad@s.

3.          Si nuestros Hogares, Residencias, Centros educativos, Centros sociales, apuestan por el desarrollo integral del ser humano, considerando a cada joven como alguien único, con posibilidades inéditas que nosotros podemos ayudar a despertar y estimular, y educa para la confianza en sí mismos, desde el respeto y la aceptación de la persona tal como es... Nuestros jóvenes tendrán mejores posibilidades de conocerse y aceptarse, de creer en sí mism@s y desarrollar sus propias posibilidades.

4.           Si nuestra Comunidad es creyente, y lo es en Dios que se hace rostro y vida, cercano a nosotros, en Jesús y su mensaje, y lo ofrece como la mejor posibilidad de fe y sentido, dentro de la gran variedad de ofertas religiosas y sociales existentes, y esta confianza y esta fe se transmite con sencillez y respeto, con coherencia y ejemplo... Nuestros jóvenes irán creciendo integralmente, descubriendo su propia dimensión espiritual, con un sentido de la vida más humano y cristiano. Quizá de momento la mayoría ni lo vean ni lo valoren; hay que dejar pasar el tiempo para que libre y responsablemente puedan llegar a ser más creyentes y, sobre todo, más creíble.

5.          Si nuestras Casas son inclusivas y solidarias con todos, en especial con quienes menos posibilidades tienen en este mundo, y hacemos realidad a través de gestos concretos la compasión, la misericordia, la acogida pródiga y generosa..., La juventud que vive entre nosotras respirará un clima de seguridad y aceptación de todo ser humano y valorarán esta apertura al mundo, a las demás personas, a las demás culturas y creencias como un rasgo distintivo y significativo de la formación que reciben y que les abre las puertas constantemente hacia el futuro. De esta manera podrán ser mucho más sociales, más solidari@s.

6.             Si nosotras somos personas pacíficas, trabajadoras, serviciales, profesionales..., y con ello apostamos por ayudar a construir personas de este mundo más buenas, más veraces y auténticas, más coherentes, con mayor sentido ético y dignidad moral, abiertos a la dimensión trascendente y buscadores de sentido..., Nuestra juventud, por osmosis, por contagio, crecerá en medio de ese clima y tendrá la posibilidad de desarrollar con sentido y significado lo mejor de sí mism@s. Así podrán ser verdaderas personas positivas consigo mism@s y capaces de ser libres y felices y de ofrecer a este mundo su propia aporte. ...

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