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POSIBLEMENTE LO QUE HACEMOS NO REFLEJA SIEMPRE LO QUE SOMOS, AQUELLO EN LO QUE NOS EMPEÑAMOS no logra lo que pretendemos, pero si CAMINAmos HACIA lo que queremos ser, habrÁ mÁs posibilidades de contribuir A UNA NUEVA CIVILIZACIÓN, DONDE REINE EL AMOR Y HAYA LUGAR PARA TODOS. LOS IDEALES ESTÁN LEJOS, PERO ATRAEN COMO IMÁN CUANDO LOS DIVISAMOS EN NUESTRO HORIZONTE. 1. Si nuestra Casa es, o lo que es lo mismo, si nosotras
“somos” próximas, humanas, cercanas, con un hondo sentido de la
“auctoritas” que levanta por
encima de sí a los más pequeños..., los jóvenes se distinguirán por
valorar las relaciones humanas desde la óptica de la amistad, de la ayuda y
el servicio, de la apertura y la acogida como lo más significativo que se les
quiso dar y sembrar y que posiblemente llegue a crecer en sus vidas. Y podrán
ser más human@s consigo mismo y con los otros.
2. Si nuestra Comunidad es “libre”, aunque a veces a
nosotras mismas no nos dejen serlo como anhelamos, y educa en la libertad y
para la libertad, con un hondo sentido del deber y de la responsabilidad...
Nuestros jóvenes tendrán echadas las bases de su propio cuerpo axiológico
sobre el que poder construir su vida futura, una vida que comenzó a
enraizarse entre nosotros. Y podrán vivirse a sí mism@ más libres y
esperanzad@s.
3. Si nuestros Hogares, Residencias, Centros educativos,
Centros sociales, apuestan por el desarrollo integral del ser humano, considerando a cada joven
como alguien único, con posibilidades inéditas que nosotros podemos ayudar a
despertar y estimular, y educa para la confianza en sí mismos, desde el
respeto y la aceptación de la persona tal como es... Nuestros jóvenes tendrán
mejores posibilidades de conocerse y aceptarse, de creer en sí mism@s y
desarrollar sus propias posibilidades.
4. Si nuestra Comunidad es creyente, y lo es en Dios que
se hace rostro y vida, cercano a nosotros, en Jesús y su mensaje, y lo ofrece
como la mejor posibilidad de fe y sentido, dentro de la gran variedad de
ofertas religiosas y sociales existentes, y esta confianza y esta fe se
transmite con sencillez y respeto, con coherencia y ejemplo... Nuestros
jóvenes irán creciendo integralmente, descubriendo su propia dimensión
espiritual, con un sentido de la vida más humano y cristiano. Quizá de
momento la mayoría ni lo vean ni lo valoren; hay que dejar pasar el tiempo
para que libre y responsablemente puedan llegar a ser más creyentes y, sobre
todo, más creíble.
5. Si nuestras Casas son inclusivas y solidarias con todos, en especial con quienes menos posibilidades tienen en este mundo, y hacemos realidad a través de gestos concretos la compasión, la misericordia, la acogida pródiga y generosa..., La juventud que vive entre nosotras respirará un clima de seguridad y aceptación de todo ser humano y valorarán esta apertura al mundo, a las demás personas, a las demás culturas y creencias como un rasgo distintivo y significativo de la formación que reciben y que les abre las puertas constantemente hacia el futuro. De esta manera podrán ser mucho más sociales, más solidari@s. 6. Si nosotras somos personas pacíficas, trabajadoras,
serviciales, profesionales..., y con ello apostamos por ayudar a construir
personas de este mundo más buenas, más veraces y auténticas, más
coherentes, con mayor sentido ético y dignidad moral, abiertos a la dimensión
trascendente y buscadores de sentido..., Nuestra juventud, por osmosis, por
contagio, crecerá en medio de ese clima y tendrá la posibilidad de
desarrollar con sentido y significado lo mejor de sí mism@s. Así podrán ser
verdaderas personas positivas consigo mism@s y capaces de ser libres y felices
y de ofrecer a este mundo su propia aporte. ...
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