Cualquiera que sea tu vocación, lucha por conocerla. Hagas lo que hagas, debes tener un faro que te oriente en la vida. Este faro dará sentido a cada cosa que hagas, y te ayudará a no perderte en el camino, ni a vivir tu tiempo en vano. Reconocerás que estás realizando tu Misión si lo que haces te gusta y te hace más feliz; por mucho que te cueste, tu alma se sentirá en paz. Y trata de cumplir con la regla universal de toda vocación humana: lo que hagas ha de servir para mejorarte a tí misma y mejorar el mundo que te rodea.
Donde hay un árbol que plantar, plántalo tú; donde haya un error que enmendar, enmiendalo tú. Sé tú el que aparte la piedra del camino, el odio entre dos corazones y los obstáculos de un problema. hay la alegría de ser sano y la de ser justo pero hay, sobre todo la hermosa, la inmensa alegría de servir
Que triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho, si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender. Que no te llamen solamente los trabajos fáciles, es tan bello hacer lo que otros esquivan. Pero no caigan en el error de que sólo se hace mérito con grandes trabajos, hay pequeños servicios que son buenos servicios: adornar una mesa, ordenar unos libros, peinar una niña. Aquél que critica es el que destruye. Tú sé el que sirve.
El servir no es faena sólo de seres inferiores. Dios, que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera llamársele así...El que sirve..y tiene sus ojos fijo en nuestras manos y nos pregunta cada día: Serviste hoy... ¿ A quién ? Al árbol, a tu amigo o a tu madre.