La Iglesia invita a sus fieles a participar con recogimiento y Oración en este tiempo de Encuentro. Él guia nuestros pasos.
Comienza la tarea con apertura para saber reconocer, es un cambio de vida. Una palabra que nos habla de aquello que se encuentra perdido, lo primero es reconocer nuestra realidad, y dejarnos conducir, eso nos lleva a encontrar esa buena noticia de conversión, liberación y salvación. A veces creemos que estamos en el camino porque vamos a Misa, o hacemos Oración. Pero si estamos en camino toda nuestra vida es Eucaristía y Alabanza, entrega y Oración .
De la Vida Religiosa se dice que somos un Camino en el tiempo, y que vivimos la simple cotidianidad. Pero somos distintos si ofrecemos lo que somos: un modo alternativo al mundo. Ante un mundo que todo lo integra y asimila, no olvidemos que uno de los mayores peligros hoy en la Vida Religiosa, es dejar de ser y vivir como religiosas y religiosos.
El camino verdadero que da la vida, y es vital, está habitado: la presencia de Dios nos ayuda a escuchar nuestro Corazón. Ante nuestra necesidad, seguimos caminando, muchas veces por la oscuridad. En el día a día se nos invita para comtemplar, y saborear.