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HERMANAS TRINITARIAS     
           Casa General
        Marqués de Urquijo, 18   
     28008 MADRID (ESPAÑA)
        

 

Madrid, 14 de Junio de 2008
Cuadro de texto: Hna. Olga Zagaglia  Delegada General Argentina-Uruguay

 

 

Querida Hermana Olga:
            Es para mi motivo de gran alegría  poder darte la más sentida y cálida ENHORABUENA por la inauguración oficial de nuestra Casa en VILLA MARIA. Enhorabuena extensiva a las Hermanas del Consejo de Delegación, a las Hermanas  que forman la primera Comunidad, y a todas las Hermanas de la Delegación, que participan de manera especial en esta fundación.
            Doy gracias a Dios-Trinidad por este don que nos concede, y en mi oración pido  que cada día esta Casa y la Comunidad esté abierta a las necesidades de todas las personas que puedan necesitarla, con atención especial a las jóvenes y mujeres más desfavorecidas. Que en ella se haga realidad el Lema de nuestra Misión: mantener  “Una puerta siempre abierta”; la puerta de nuestra casa, pero sobre todo la “puerta del corazón de cada Trinitaria”. Pido por todas, por las Hermanas que  hoy forman la Comunidad de Villa María y por las que a lo largo del tiempo formarán parte de ella, para que como las buenas “samaritanas” del siglo XXI, sepamos acoger a quienes se quedan por los caminos, y ofrezcamos nuestra casa donde poder limpiar y curar sus heridas, más morales que físicas.
            Deseo que trasmitas al Sr. Obispo, Monseñor José Ángel Rovai, nuestro agradecimiento personal y del Consejo General, por habernos dado su autorización para esta fundación. También agradecer que haya  aceptado tan gentilmente bendecir esta Casa y Comunidad, que desde el primer momento se pone bajo su orientación y guía como Pastor de la Iglesia Local y Diócesis de Villa María, en la que nos complace poder trabajar ofreciendo nuestro humilde, pero abnegado servicio, desde lo más genuino de nuestro Carisma Congregacional.
            Y, como no podía ser de otra manera, deseo hacer llegar  nuestro agradecimiento a los Padres Trinitarios, en la persona del Padre José Miguel Marengo, ministro de la Comunidad, por su persistente empeño en animar y acompañar esta fundación, siempre respetuoso, eso sí, con la última decisión que tanto el Gobierno de Delegación, como el Gobierno General pudiera adoptar; pero siempre poniendo de su parte la mejor disposición y muchas horas de trabajo en la acogida y acompañamiento de las Hermanas, para que al final se haya podido  ampliar “La Casa de la Trinidad” con la presencia de una Comunidad de Hermanas Trinitarias en la ciudad de Villa María. Gracias a toda la Comunidad de Padres Trinitarios por este apoyo tan incondicional. Con ello están haciendo realidad  una de las características más  genuinas de la Orden, querida y expresada por  San Juan de Mata, y es la de enriquecer y complementar el Carisma Redentor-Liberador de los Padres con los diferentes carismas;  con los de las Congregaciones femeninas, como es nuestro caso, además del de los Laicos y los propios destinatarios de nuestros apostolados. Por nuestra parte deseamos ser fieles al propio carisma, don recibido de Dios por nuestros Fundadores, el Padre Francisco de Asís Méndez y la Madre Mariana, y que ponemos a disposición de esta parcela de la Iglesia, como Familia, para enriquecer y ampliar el servicio apostólico y la misión trinitaria.
            También deseo expresar  nuestro agradecimiento a tu familia, Hna. Olga, que siempre se ha prestado a brindarnos su ayuda y orientación en los pasos previos y necesarios para la apertura de la casa. En particular a tu hermana Ada, que ha estado pendiente y solícita a las necesidades de las Hermanas, y en todo momento ha sabido animar esta fundación, ofreciendo su mejor consejo profesional y compromiso personal. Y en lo que a mi respecta,  he tenido la satisfacción de encontrarme en familia, en mis visitas a la ciudad, gracias a la cercanía, acogida y cariño que me han dispensado. Gracias por todo. Pido a Dios-Trinidad  una bendición especial para cada uno de sus miembros, para que les ayude en sus dificultades y les conceda la salud; y deseo manifestar la alegría de poder contar siempre con esta cercanía y ofrecerles  que se sientan  parte activa de nuestra misión en Villa María.
            A cuantas personas e instituciones han favorecido nuestra fundación, también nuestro agradecimiento más sincero. Les ofrecemos nuestro recuerdo en la oración y pedimos para que sigan acompañando este Proyecto. Es un proyecto emprendido con la fe puesta en el Señor de la Providencia, que desea ofrecer desde la humildad, el mejor de los servicios apostólicos, y  que el tiempo será testigo de lo que a través de él podemos lograr.
            A pesar de la distancia,  a pesar de los miles de  kilómetros que nos separan,  me siento muy cerca de mis Hermanas del Equipo de Gobierno de allá, y de  todas las Hermanas de la Delegación, y vivo la alegría de que algo nuevo está brotando para bien de todo el Instituto; y al fin, para  gloria de Dios-Trinidad, a quien nos consagramos con título especial, siendo para nosotras misterio de amor y fuente de caridad redentora, nota característica de nuestro apostolado. Que por Su gracia seamos fieles a este legado. Se lo pedimos por intercesión de San Juan de Mata, del  Venerable Padre Méndez, de la Sierva de Dios la  Madre Mariana,  y solicitamos  la ayuda de la Santísima Virgen, Madre del Buen Consejo.
            Recibe de mi parte,  y  de las Hermanas del Consejo General, nuestra felicitación más sincera y   abrazo fraterno y sororal.

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Hna. María Eliecer  Peláez  (Hna. Eli)