Un Secreto bíblico

Si queremos alcazar la sabiduría, la santidad y la felicidad, la Palabra de Dios nos enseña el gran secreto. Leamos con atención los siguientes textos:

"Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios y todos el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios" (1 Jn. 4,7).

Dice la Biblia que "a Dios nadie lo ha visto nunca", pero el hijo de Dios "lo ha mostrado" (Jn. 1,18).

Por eso, así como Dios es comunidad, toda la existencia de Jesús fue vivir en comunidad. Él "pasó haciendo el bien" (Hch. 10,38). Pero no quiso hacer las cosas solo, y optó por convivir con sus discípulos. Y cuando los enviaba a una misión, los mandaba de dos en dos.

Mirando a Jesús reconocemos que el ser humano está hecho para convivir, porque Dios es amor y lo creó para amar.

"Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza; pero quien aborrece a su hermano está en la oscuridad, camina en la oscuridad, no sabe a dónde va" (1Jn. 2, 10-11).

En la vida comunitaria siempre tenemos que entregar algo, siempre hace falta desprendernos de nuestras cosas, de nuestro tiempo, y a veces de nuestras ideas. Por eso tenemos que convencernos de que "hay más felicidad en dar que en recibir" (Hch 20,35).

Pero dar nos hace felices sólo cuando aprendemos a dar con un corazón generoso y sincero, verdaderamente desprendidos de lo que damos. El corazón se llena de fuerza cuando uno da, "no de mala gana ni forzado, porque Dios ama al que da con alegría"(2Cor. 9,7).

Aprendamos este secreto de felicidad y decidamos firmemente seguir por este camino, con la gracia de Dios.

Víctor.M. Fernández

 

PENSAMIENTOS

 

"El manantial de la sabiduría es la Palabra de Dios en las alturas, y sus canales son los mandamientos eternos" (Ecl 1,5).

 

La Biblia

Es un libro para pensar... para sentir... para reflexionar..., porque nos brinda la oportunidad de acercarnos al espíritu de Dios.

Es una obra que disfrutamos con el corazón y tomamos de ella todo aquéllo que nos sirva para vivir una vida plena, en el amor a Dios y a nuestros semejantes.

Cuando leemos las profundas enseñanzas de Nuestro Creador, las profundas enseñanzas de Jesús, deseamos que ellas se vean reflejadas día a día, en un mundo más justo y solidario, donde reinen los valores, la paz y el respeto entre los hombres.

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Hambre y sed de tu palabra

Señor,

danos hambre

y sed de tu palabra.

 

Necesitamos conocer

mejor tu mensaje

para vivirlo y anunciarlo.

 

Que tu Palabra

nos forme y alimente,

para que seamos fieles

a tu proyecto,

para que sigamos tus pasos,

para que podamos

interpretar tus acciones.

 

Señor de la Esperanza

que nuestra vida

tenga raíces en tu Palabra.

 

Señor de la luz

ilumina con tus palabras

a nuestra familia.

 

Señor de la Vida

enséñanos a vivir cada día

con los valores del Evangelio.

Que así sea.

Marcelo Murúa