El Amor viene. Y el Amor nos inpulsa, nos invita a crecer, a mejorar, a retomar nuestro origen y sentido, a soñar, y a luchar por eso en lo que creemos.

Lo esperamos pero no sabemos cúando ni como. Por eso: ¡Estemos alerta! Avivemos el deseo de salir al encuentro. No dejemos pasar este tiempo tan privilegiado de gracia. Como la Virgen, buena madre, espera y se alegra con su presencia, hagamos también nosotros.

Cecilia Araya

 

 

 

NACE DIOS

Nace Dios donde dos se dan la mano buscando la paz.

Nace Dios donde alguien se atreve a soñar un mundo nuevo.

Nace Dios cuando nos acordamos de los demas.

Nace Dios cuando dos o tres se reúnen en su nombre compartiendo el mismo pan.

P. Walter Moschetti

PENSAMIENTOS

 

Hay una novela inglesa del siglo XIX que transcurre en un pueblecito galés donde todos los años, desde hace más de quinientos, el pueblo entero se reúne en la iglesia a rezar en Nochebuena. Poco antes de medianoche encienden faroles y, entonan himnos y canciones navideñas, recorren varios kilómetros por un sendero, en medio del campo, hasta llegar a una vieja choza de piedra abandonada. Allí colocan las figuras del nacimiento, con pesebre y todo lo que le acompaña. Y con su sencilla piedad, se arrodillan a rezar. Con sus himnos entibian el aire gélico de diciembre. Todos los habitantes del pueblo que pueden andar están allí.

Hay un mito en ese pueblo, la creencia de que si todos los habitantes están presentes las víspera de Navidad y todos rezan con auténtica fe, entonces y sólo entonces, al dar las campanadas de medianoche, se producirá el Segundo Advenimiento. Durante quinientos años han acudido, año tras año a rezar a esas ruinas de piedra; pero el segundo Advenimiento aún no se ha producido.

A uno de los personajes principales de la novela le preguntan:

-¿Crees que Él volverá a nacer, en Nochebuena, aquí en nuestro pueblo?

- No - responde el interpelado, meneando tristemente la cabeza-. No no lo creo.

- Entonces, ¿ por qué acudes todos los años?

- Ah, ¿y si fuera yo el único que no está allí cuando suceda? - es la sonriente respuesta.

Pues sí que es poca la fe que tiene, ¿verdad?

Pero alguna tiene. Como dice el Nuevo Testamento, con que sólo tengamos una fe de tamaño de un grano de mostaza, será suficiente para entrar en el Reino de los Cielos. A veces, cuando trabajamos con niñas con problemas, con jóvenes en situaciones de riesgo, adolecentes, en esos momentos es cuando necesitamos esa pequeña brizna de fe que conservaba aquel hombre que cada Nochebuena regresaba a la ruinosa cabaña de piedra. Sólo una vez y nada más. Sólo la próxima vez quizás entonces se produzca el gran acontecimiento.

A veces, algo nos llama a trabajar con personas que otros han considerado sin solución. Quizás incluso hayamos llegado a la conclusión de que no hay posibilidad de que crezcan ni de que cambien. Es en ese momento cuando, si somos capaces de encontrar la más leve brizca de esperanza, quizá podamos dar la vuelta a la esquina, alcanzar un logro apreciable, salvar a alguien que es digno de que lo salven. Por favor, vuelve atrás, amigo mío, sólo esta vez.

Hanoch Mc Carty