A los 123 años de la fundación de la Congregación de Hermanas Trinitarias, contemplamos el mundo y reconocemos los muchos cambios que a nivel científico y técnico se han presentado en nuestra sociedad. Y a pesar de tantos cambios, contemplamos situaciones humanas que nos parece que solo cambiaron de escenario.
Hoy nos parece contemplar las mismas circunstancias humanas, que impulsaron al Padre Fracisco Méndez y la Madre Mariana Allsopp a crear esta Familia religiosa, dedicada a atender las necesidades de la juventud.
Hay realidades que han sido decoradas de formas nuevas, pero en el fondo es lo mismo: impaciencia, explotación, violencia, avaricia, opresión... Hoy como ayer, los pueblos sufren las consecuencias de crisis, donde siempre andan a batalla gestiones políticas, economías, sociales... Hoy como ayer son muchos los que viven en "Tinieblas".
Pero también hoy es justo reconocer que tras las tinieblas que perturban el camino, siempre amanece: Aparece la luz que ilumina nuevos caminos, y vislumbramos caminos de liberación. En todas las marchas de la humanidad una nueva luz se eleva por encima de las dificultades y nos abre las puertas de un futuro esperanzado y con una auténtica renovación interior.