EN LAS MANOS

DEL

ALFARERO

 

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Silvia Challú    
ÚLTIMO ENCUENTRO


PJV ESPAÑA / WEB MADRID / WEB ARGENTINA / LOS YUYOS DE MI TIERRA

   

Un grupo de jóvenes, los primeros sábados de mes, nos reunimos a rezar junto a Jesús. compartiendo la Palabra de Dios y la Vida.

Igual que Jesús se reunía con los suyos, así sucede entre nosotros: después de rezar, mateamos, y entre mate y mate nos vamos contando los momentos vividos.

 

"Como el barro en las manos del alfarero, así eres tú en mis manos"

(Jr 18,6)

 

"Si uno escucha estas palabras mias y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca"

(Mt 7,24)

 

Nos encontramos los primeros sábados de cada mes a las 16 horas para tener un encuentro con Jesús y compartir la fe y la vida. Los próximos encuentros son los siguientes días:

6 de Mayo

3 de Junio

8 Julio

5 de Agosto

2 de septiembre

7 de Octubre

4 de Noviembre

2 de Diciembre

TE ESPERAMOS EN CARLOS TEJEDOR 348, BOULOGNE

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ALBUM DE FOTOS DEL ÚLTIMO ENCUENTRO

 

 

 

 

ÉL ESTÁ EN MEDIO DE NOSOTROS

"Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo" (Mt 18,20)

 

UNA VASIJA LLENA DE AMOR

  “Un alfarero es un señor que se dedica a hacer con barro vasos, jarras, jarrones, vasijas… lo bonito de este oficio es que el alfarero hace estas vasijas con las manos y pone mucho amor en su trabajo.

Ahora resulta difícil encontrar alfareros porque hay fábricas que las hacen en mayor cantidad, sin embargo, a mí me gustan menos, porque les falta algo: les falta el amor que el alfarero ponía”.

“No muy lejos vivía hace algún tiempo uno de estos alfareros. Se levanto muy temprano aquella mañana porque tenia pensado hacer la vasija mas bonita que existía entonces. Después de lavarse y desayunar, se puso manos a la obra. Fue a su taller. Allí tenía distintos tipos de barro, unos más rojos, otros más amarillentos.

“Tomaré este, pensó, que, combinado con el color ceniza, me dará un tono verde claro muy bonito”. Así lo hizo.

En un pequeño recipiente tomó un poco de barro, lo puso en remojo y esperando el tiempo conveniente empezó a amasarlo muy bien.

Luego se dijo: “ha llegado el momento, ahora vamos a hacer la vasija”. Se levantó delante del torno, puso la pasta encima y empezó a darle vueltas. Sus manos le daban forma. Hizo el interior y con otro pedazo de barro, dos hermosas asas. Se quedó contemplando un rato, satisfecho. Ahora tenia que meterlo en el horno. Seria el toque final.

La vasija estuvo cinco horas en el horno. Para el alfarero fue una eternidad. Al final lo pudo sacar. Era esplendida. Ahora tenía un lugar donde poner agua fresca en los días calurosos de verano. Podría beber y calmar su sed”

 

 
       

Si quieres más información o tienes alguna sugerencia, puedes escribirme:

silvia@hermanastrinitarias.net