Esa mañana se había levantado temprano. Le encantaba contemplar el romper de las olas sobre las sólidas y majestuosas rocas del acantilado. Era increíble ver cómo una valiente ola se enfrentaba y se abalanzaba con fuerza sobre la roca rompiéndose en mil pedazos. "Así nos rompemos muchas veces también nosotros", pensaba en sus adentros.

No entendía cómo podía haber tanto dolor en el mundo y tantas vidas rotas por el hambre, las guerras estúpidas, los fanatismos, el terrorismo, el maltrato ¿Por qué había tanto odio en el mundo?
"Porque nadie ha tocado sus corazones" (escucho una voz tras de el).
Sobresaltado pregunto: - ¿quién eres?
- Soy el viento, la brisa, el aire, el huracán dependiendo de la situación; por cada uno de estos nombres se me conoce. Se todo lo que sucede en el mundo en cada momento, ya que soy tan veloz que puedo estar aquí contigo y en otro lugar, por eso no he podido dejar de escuchar lo que decías en tu interior. Estoy acostumbrado al silencio por eso escucho cosas que otros no pueden escuchar, porque cuando tú pensabas yo entraba y salía de ti conociéndolo todo.
- Y ¿cómo es que no te he escuchado antes? yo vengo a menudo aquí a pensar.
- Es la primera vez que de verdad te han tocado el corazón los llantos del mundo.
- ¿Qué quieres decir?
-Normalmente decimos que todo esta muy mal, la gente sufre, los niños mueren por guerras que lo destruyen todo, los terroristas asesinan sin ningún tipo de piedad. Pero en el fondo nos quedamos con los sentimientos, hay una barrera que no deja que lleguen al corazón y lo toquen. Tú hoy te has puesto en el lugar de la ola, has sentido cómo se rompía y en sus pedacitos has visto a todas esas personas rotas que hay en el mundo. En tu corazón han entrado situaciones concretas, personas, imágenes, rostros marcados por el dolor y las lagrimas….
- ¡Cuánto me gustaría que al mundo le tocasen el corazón estas situaciones! Pero eso es tan difícil !!
- Puedes intentarlo. Se de más personas que han pasado por lo mismo que tú, sus corazones ya no están tranquilos y necesitan hacer algo.
Más animado, aún sabiendo que no era una tarea fácil dijo: "Puedo invitar a la gente a que vengan al acantilado a experimentar el romper de las olas". A la mañana siguiente se encontró con dos personas, que estaban dispuestas a tener esa experiencia. Se daban cuenta cómo todo cambiaba cuando esas situaciones tocaban sus corazones, y sentían el sufrimiento y la muerte de tantos seres humanos inocentes.
El número fue creciendo y los TOCA_CORAZONES cada vez eran más. Se sentían como el viento, estaban por todo el mundo. Unas veces eran brisa, ya que consolaban y animaban a los caídos, otras eran verdaderos huracanes; nada los detenía para denunciar las injusticias que se cometían. Todos se daban cuenta que el mundo era mejor cuando de verdad se vivía, es decir: se hacia propio el dolor o las alegrías del otro.
Poco a poco el mundo se fue curando, cada vez había menos odio, menos guerras, menos niños huérfanos o enfermos, menos hambre, menos violencia. Cada vez eran más los que con valentía se atrevían a seguir el estilo de vida del mayor rompe corazones que ha habido en la historia, JESÚS DE NAZARET, sus huellas han marcado el corazón de muchas personas. Hoy esas personas no se reúnen en el acantilado, sino que viven en comunión, compartiendo vida, deseos, encuentro, campos de misión, ideales, sueños, e intentan restauran tantos corazones rotos, por el dolor de este mundo que tantas veces es despiadado y cruel con el más débil.