INICIO

 

 

 

 

VOY

ABRIENDO

CAMINOS

PARA

ENCONTRARTE

 

 

 

 

 

 

 

INICIO

 

“Y es que la mejor de las etapas de este camino de la vida es la que empieza cuando el camino de Santiago se acaba…” y nada mejor que lo demuestre que la tan especial noche que pasé con Estefanía cuando llegué a Barcelona, hablando de los días que pasamos separadas, de mis historias, de mis aventuras, de cuánto nos habíamos echado de menos, de mis sentimientos, de sus opiniones, de mis dudas, de sus pensamientos, de mis ocurrencias… de nuestras cosillas. Gracias.
El Camino de Santiago, sinceramente ha sido una de las mejores experiencias de mi vida (por no decir la mejor hasta ahora). Todas las emociones se intensifican… la alegría se vuelve más alegre, y las tristezas no es que sean más tristes, sino que en mi caso por ejemplo, estaba más sensible y cualquier cosa me afectaba un poco más de lo normal. Se aprende a vivir con lo justo y necesario, y no se echa en falta nada. Aunque suene absurdo o aunque sea difícil de creer… ni mp3, ni televisión, ni ordenador, ni mesas, ni sillas, ni reloj, ni más ropa, ni comodidades, ni nada de nada.
Además se da más valor a la amistad, al apoyo, a una sonrisa, a un abrazo, a una mano que te coge, a un saludo de otro peregrino, a una llamada de algún familiar que se preocupa por ti, a algún mensaje de ese amigo que te recuerda… y nos hace ver que sin las demás personas todo sería muchísimo más complicado y casi imposible. Nos necesitamos los unos a los otros aunque hay quien no lo quiera admitir, pero tampoco tenemos que ser dependientes de los demás.
Ayuda a conocerte mejor, saber donde están tus limitaciones, ver que puedes ir más allá de lo que creías, y llegas a hacer cosas que pensabas que nunca en la vida harías, ya sea porque pensabas que no podías o porque no te ves capaz. Pero sin saber cómo, las haces. Lloras, sufres, te llegas a arrepentir de haber empezado (cuando el dolor es insoportable), pero caminas, te sorprendes, y sigues caminando. Luego… te das cuenta de que en lo que menos te fijas, y lo menos importante son esos dolores que puedas tener.
Es un encuentro contigo mismo y con Dios (para los creyentes).
Es un contacto con la naturaleza.
Es un estar con los demás.
Es un enamorarte de todo y conformarte con nada, como diría Sabina.
Es una prueba física y espiritual de superación personal, de conseguir lo que te propones y de darte cuenta de que muchas veces nos infravaloramos demasiado. No es sufrir por sufrir como pensaba el primer día de mi caminar… es algo más… algo más que sólo se puede sentir si lo vives, pues cualquier cosa explicada en estas cuatro líneas se quedaría corta.
Indudablemente, es la primera vez que lo hago, pero no la última, y se lo recomiendo a todo el mundo, pues algo tan grande como hacer el Camino de Santiago, no puede hacer mal a nadie, sino todo lo contrario.


P.D: gracias a todos los que me hicieron sonreír alguna vez durante el Camino, y gracias a l@s trinitari@s por hacerlo posible.

Laura Muñoz