LA CARIDAD TODO LO SUFRE
Querida hija: Llamada por Dios para edificar y no para destruir, y rodeada de continuo de multitud de jovencitas, de continuo también deben salir de sus labios y de sus acciones perfume de santidad, palabras de caridad, que al cielo las guíe y las aparte de los peligros de que en el mundo están rodeadas.
Dos extremos debes evitar con gran cuidado; la demasiada severidad y aspereza, y la demasiada bondad y condescendencia.
Obra como perfecta Trinitaria. Piensa que las jóvenes son tus hijas, y quiérelas con verdadero amor de madre, buscando en todo su bien, Sintiendo sus desgracias y dolores y alegrándote en sus satisfacciones, y sobre todo si las ves levantar el vuelo, a cosas altas, favoreciéndolas en sus santos deseos.
Para conseguir esto, pídelo en la oración y en la sagrada Eucaristía, recuerda al Señor rodeado de pequeñuelos que le molestaban y no obstante los llenaba de caricias. Ofrécele a Dios tus oraciones y trabajos, pídale por ellas.
(Carta IX)