¿Quién es fervoroso? Muy sencillo: es fervoroso:
Aquel que si hace algo lo hace para que los hombres vean la obra buena y de gloria al Padre que está en los cielos.
El que se emplea del todo en la acción buena que hace, de lleno y seriamente y no por cumplir.
Aquel que hace las cosas como si tuviera a Dios por testigo de ellas.
Aquel que no desiste de la buena obra empezada por las dificultades que le sobrevengan y tiene siempre presente las palabras del Apóstol ¿Quién será capaz de apartarnos del amor de Cristo?
Aquel que al hacer el bien cierra los ojos a la fatiga y al desagrado y a cualquier otra molestia que le acomete.
Aquel que con ánimo resuelto aprovecha todas las ocasiones para santificarse poniendo en práctica todos los medios que los maestros de espíritu proponen como eficaces para conseguir la santificación.
Aquel que por amor de Dios cuida de hacer con perfección las cosas más pequeñas, venciendo las muchas dificultades que para ello se presenten.
Aquel que sigue las inspiraciones divinas haciendo en todo la voluntad de Dios con ardiente deseo y asidua diligencia, encontrando en ello su complacencia como dice el salmista “En tus mandamientos me deleité”
Aquel que no se cansa del trabajo sino que cuanto mas hace y padece tanto más desea hacer y padecer conforme lo del proverbio (Prov, 30,16) “El fuego nunca dice basta” .
Aquél que no descuida en nada sus prácticas espirituales, hablando verdaderamente con Dios cuando reza, escuchándole cuando lee o medita.
(Carta XLIV)
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