Del modo de buscar a Dios
La Trinitaria por buscar y ayudar a las jóvenes deja su propia familia, abandona su casa y emprende largo viaje a tierras desconocidas. ¿Qué la lleva a dar este paso, sino el amor a Dios?
Pues entonces ¿por qué no ha de decir no una sino muchas veces la Trinitaria ¡Dios mío yo te amo! Y te amo más que a todas las cosas, más que a todos mis bienes, más que a mi familia, más que a mi misma?
Amemos pues a Dios, hija mía, y amémosle con aquel amor que al principio tuvimos, amémosle con las obras y ya que por Él hemos hecho lo grande, hagamos lo pequeño; esto, busquemos a cada momento agradarle. Llenémosle cada día de nuevo amor, de nuevos deseos de sufrir por Dios, de perdonar por Dios y de amar por Dios. Para que Dios no se canse de sufrirnos, para que nos perdone, para que nos ame cada día más, para que seamos santas y felices aquí y en el cielo.
(Carta XXXVI)