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| Mari Carmen García |
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Modo de atesorar para el Cielo
Los que no entienden de minerales cuando se encuentran un pedazo de mineral de plata o de oro, como lo ven negruzco y que pesa mucho y ensucia las manos, juzgan que es una piedra cualquiera y la tiran, pues según ellos, a nada les conduce llevar aquel peso; en cambio, el que entiende de perlas preciosas, no solo coge aquella piedra, sino que busca otras con cuidado, y gustosa va cargando con ellas aunque le hagan burla, para luego ponerlo en el horno y sacar la plata, o el oro que tienen. Esto, Hijas, pasa con los trabajos de la vida, todas las contrariedades son piedras de precioso mineral y aunque nos tiznen las manos, debemos recogerlas con cuidado, no tirarlas para que luego nos proporcionen el oro de la caridad y más tarde la gloria.
(Carta XXV) |
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