La Casa de Marqués de Urquijo, es la Casa General o "Casa Madre". Su origen se remonta al inicio de la fundación: Fué inaugurada e 1 de Julio de 1889, y es la primera casa propia del Instituto. Aquí se conservan los restos de los fundadores, documentos originales y diversas reliquias de la fundación y su historia. Desde sus orígenes, vive en ella el Gobierno General del Instituto.
Esta casa ha experimentado diferentes transformaciones a lo largo del tiempo. Aunque la estructura y aspecto externo aún conserva el carácter sobrio pero acogedor de sus orígenes, son muchos los cambios sufridos. Aún así, se ha mantenido fiel a sus orígenes, sobre todo en su fin primordial. Adaptándose a los nuevos tiempos, a las nuevas necesidades y demandas, esta casa siempre ha tratado de mantener el carácter abierto y liberador que le dio origen.
En la Actualidad la Comunidad la forman nueve hermanas. Atienden una Residencia de Jóvenes estudiantes y trabajadoras, y un Centro de Acogida para jóvenes emigrantes. En esta casa también está establecida oficialmente la Comunidad del Noviciado de España.
Al ser Casa General, la Comunidad acoge hermanas de las diferentes provincias y países que vienen de paso o por un tiempo. En ella además se organizan para las hermanas diferentes Asambleas y Encuentros.
En el mismo edificio se prestan otros servicios: Una parte de la casa, habilitada para la Acogida y rehabilitación de Toxicómanos, está ocupada por “Proyecto Hombre”, desde 1984. En la Iglesia y salones se acogen a grupos de oración, de formación, de apoyo y superación personal, etc. Hoy sabemos que tenemos que estar muy atentas a las necesidades de las jóvenes de cada tiempo y lugar, pero sin olvidar nunca lo que Mariana nos decía: los jóvenes siempre van a necesitar ilustrar la inteligencia y fortalecer el corazón; y Jesucristo es esa luz y fortaleza que los jóvenes necesitan.
Glosando a nuestros fundadores, pedimos que en todo momento nuestra preocupación sea dejarnos amar por Él y amar como Él nos ha amado, pues esto es en definitiva lo que el Señor quiere de nosotras, y esto sólo podemos hacerlo con un corazón reconciliado.
“No pidáis nunca nada sino cumplir en todo la voluntad de Dios. Si alguien os ofende, perdonadle sin demora” (P. Méndez)
"Mucha es la mies y pocos los obreros. Rogad pues al dueño de la mies que mande obreros". Estas palabras de Jesús confirman la necesidad de nuevas jóvenes que sientan el carisma trinitario y estén dispuestas a dejarse amar y liberar, para ser ellas también portadoras de amor y libertad entre los jóvenes.
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