MADRE MARIANA |
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PADRE MÉNDEZ |
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| ESPIRITUALIDAD TRINITARIA |
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 “Tener una puerta siempre abierta para todas aquellas jóvenes que quieran salir de la situación difícil en que se encuentran”.

“Aunque veas como una nube que no te permite ver el arco-iris, confía en el Cielo y haz como el caminante que, a pesar de las dificultades, siempre se propone llegar a su destino”.

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Una vez más el recuerdo de la muerte de M. Mariana nos trae a la memoria su vida de entrega generosa en servicio de Dios y de las jóvenes. ¿Cuál es su secreto? Sin duda, el amor de Dios encarnado en el servicio al prójimo más necesitado, la esencia del cristianismo. Esta fue su pasión, su determinación firme por seguir a Cristo hasta las últimas consecuencias.
Fue una persona siempre en búsqueda de la voluntad de Dios. En su juventud, queriendo encontrar el lugar adecuado a sus exigencias apostólicas para consagrar su vida al Señor. En la vida religiosa buscando en todo ser la servidora fiel, junto con el P. Méndez, para llevar adelante el PROYECTO que Dios les pide: fundar una institución que acoja a las jóvenes más necesitadas, llenar un hueco en la sociedad para hacer algo que otras instituciones no hacían:
“Tener una puerta siempre abierta para todas aquellas jóvenes que quieran salir de la situación difícil en que se encuentran”.
La contemplación de las calles de Madrid con las escenas de jóvenes, algunas adolescentes todavía, dedicadas a la mendicidad, a la venta de periódicos y baratijas, fue sensibilizando su gran corazón. Y la visita a las jóvenes en el hospital de San Juan de Dios, la lleva a exclamar: “El ver sumidas en la miseria física y moral a tantas jóvenes abandonadas hasta de las gentes que se dedicaban a la piedad, llenó mi corazón de amargura, por una parte, y de deseos de salvarlas, por otra”.
La contemplación de estos espacios marginales, fueron para ella el lugar teológico que la hicieron interrogarse y tomar una decisión arriesgada en su vida:
“Lo dejo todo por Aquel que amo más que todo” es la frase que define su decisión. Aquél a quien ama más que todo será, desde entonces, el gran amor de su vida. Ya nada la va a detener en su empeño por servir a Dios y entregarse cada día a este noble ideal de acoger, educar y sobre todo amar, a tantas jóvenes que piden y reclaman este servicio de amor generoso. Ella supo dárselo sin medida, las amó y dedicó todas las cualidades más hermosas de su persona, a despertar y cultivar en ellas todas las posibilidades y cualidades personales que las ayudaran a conseguir un puesto digno en la sociedad.
La vida de M. Mariana nos trae un mensaje actual para la vida religiosa de hoy. Ella, a finales del siglo XIX y principios del XX supo dar la respuesta que la Iglesia y la sociedad de entonces necesitaba. Hoy la vida religiosa sigue interrogándose cuál es su misión si quiere ser fiel a su Señor. Las presencias y resonancias de Dios en las fronteras y periferias de la vida nos piden ser signo de la ternura y misericordia de Dios para este mundo tan necesitado del Evangelio del Amor.

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MARIANA ALLSOPP nace el 24 de noviembre de 1854, en Tepic, México. Su infancia transcurre feliz y sin grandes preocupaciones hasta los ocho años, en que muere su madre...
MI QUERIDA MADRE: ¡Muchas Felicidades en este día de tu santo! Al evocar hoy tu presencia y tu vida entre nosotras el alma eleva una oración de gratitud a su Dios por la belleza con que te adornó y porque tu vida tiene mucho que decir al hombre de hoy. 
RECORDATORIO.- “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, quedará solo; pero si muere dará mucho fruto” (Jn 12, 24) 
A SOLAS CON DIOS.- Figúrate que tu alma es una barquilla y cada mañana delante de Jesús dile llena de amor ...
QUERIDA MADRE: Quisiera hoy encontrar las palabras adecuadas para dirigirme a ti, aunque siento que la actitud más sagrada y la que más desborda el corazón en nombre del amor, es quizás... 
SOLIDARIDAD Y COMPASIÓN.- . “Yo las acogeré no pensando en lo que fueron sino en lo que pueden llegar a ser”.
DOS VIDAS Y UNA SOLA PASIÓN.- ... Cuando en 1882 conoció a Mariana Allsopp, el P. Méndez había madurado ya su idea. Al comunicársela a Mariana ... 

“Haz un alto y reflexiona; desprende por un momento el corazón de los bienes de la tierra para ponerlos en los bienes del Cielo, y obra con plena libertad, haciendo lo que tu corazón te diga; y así como respetas tu corazón y tu conciencia, respeta el corazón y la conciencia del prójimo” |
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