BREVE HISTORIA DE LA CASA GENERAL
EL ORIGEN
El día dos de Febrero, en Madrid, en un piso de la Calle del Obelisco, hoy Martínez Campos, se inicia el Instituto de Hermanas Trinitarias de Madrid. La primera Comunidad, compuesta por seis hermanas, desafiando todo pronóstico y sin otras armas que el fuego de Dios en sus corazones, desafiará a los sabios de este mundo y empezará a abrir puertas de esperanza para millares de jóvenes de todo el mundo, con el fin de devolverles la oportunidad que otros les quitan.
Las calles de Madrid, las estaciones, los hospitales, las cárceles, serán lugares frecuentados por las hermanas para poner un poco de esperanza allí donde se van cerrando puertas. Jóvenes que vienen de los pueblos a Madrid buscando casa donde servir, son engañadas y explotadas, para después ser abandonadas. Algunas viven en la pobreza o no tienen a nadie, y por eso quedan abocadas a la miseria y explotación. La nueva fundación pretende evitar esto. Lo que ofrecen es un HOGAR, no una posada. Allí van a encontrar una familia, donde además de recibir una buena educación, las jóvenes podrán sentirse en su casa, y prepararse para su futuro.
La oración, la catequesis y el estudio se compagina con el trabajo en talleres, y la convivencia familiar. Los talleres de bordados, de punto, de ornamento; jabonerías, confitería, imprenta... será el mejor medio para lo que se pretende: la capacitación de las jóvenes a todos los niveles, para que pudieran afrontar su futuro con dignidad, por sí mismas, libres y felices, y disponibles también para liberar a otros.
La afluencia de jóvenes que acuden a las Hermanas, crece de día en día. Pronto tienen que ampliar su casa y sus talleres. Se trasladan a una casita más grande en la calle Ferraz, pero también esta se queda pequeña. Confianzo en Dios, su único aval, y tras superar innumerables dificultades, SE INAUGURA LA PRIMERA CASA PROPIA, EN LA CALLE MARQUÉS DE URQUIJO. ERA EL 1 DE JULIO DE 1889. Todo un símbolo, al que en breve espacio de tiempo seguirán nuevas fundaciones: Villanueva de Villaescusa, Barcelona, Santander, Sevilla...
DIFERENTES TRANSFORMACIONES
La Casa General o "Casa Madre", ha experimentado en la historia diferentes transformaciones; a pesar de los cambios, se mantiene fiel a sus orígenes, sobre todo en su fin primordial. Anque la estructura y aspecto externo aún conserva el carácter sobrio pero acogedor de sus orígenes, son muchos los cambios sufridos.
La primera y gran transformación fué después de su destrucción durante la Guerra civil. (1936-39). Fué reconstruída, después de algunos años, por "Regiones Devastadas". Hasta el quince de marzo de 1949 no entregaron a las Hermanas el edificio completamente reconstruído. Largos años de espera, de luchas, de duros trabajos para poder terminar la casa y continuar extendiendo el fuego que ardía en la fundación.
Durante la década de los cincuenta, y parte de los sesenta, se mantuvo la misma dinámica interna: talleres, internado, distintas dependencias según la edad, posibilidades y necesidades de las jóvenes. Se continuaba dando la formación integral en la misma Casa, y de aquí salían generalmente para volver a sus familas, para casarse y formar ellas su propia familia, para realizarse en un trabajo o vocación elegidos libremente, y en ocasiones a otros Centros.
A mediados de los sesenta comienza la integración de la mujer en el mundo laboral, cultural y social, algo para lo que las Trinitarias habían estado trabajando desde sus orígenes; entonces es cuando se dan las mayores transformaciones en las obras para llevar a cabo la Misión. Las chicas comienzan a salir, a integrarse en Centros de estudio o lugares de trabajo fuera de casa; los Hogares son más abiertos y se requiere una atención y tratamiento más personalizado.
Por otro lado, se solicita residencia para jóvenes que vienen de sus pueblos a trabajar o a estudiar a Madrid pero provisionalmente. Hay que hacer un replanteamiento de la Misión y adaptar las instalaciones, estructuras y servicios a las nuevas necesidades. Como la Casa es grande, tiene enormes posibilidades. En espacios independientes, con equipos de profesionales distintos, se pueden dar respuesta, al mismo tiempo, a muchas situaciones, necesidades, y demandas de la juventud.
En la década de los setenta se "divide" la Casa y se nombra una nueva Comunidad dentro del Edificio, erigiándose así la Comunidad de Altamirano, independiente de la Comunidad de Marqués de Urquijo.
ACTUALIDAD
Adaptada la Casa a los nuevos tiempos, a las nuevas necesidades y demandas, siempre ha tratado de mantener el carácter acogedor y liberador que le dio origen. En la Actualidad la Comunidad la forman nueve hermanas. Atienden un Centro de Acogida para jóvenes emigrantes, y una Residencia de Jóvenes estudiantes y trabajadoras.
Al ser Casa General, la Comunidad acoge hermanas de las diferentes provincias y países que vienen de paso, por un tiempo. También se organizan para las hermanas diferentes Asambleas y Encuentros.
En el mismo edificio se prestan otros servicios: Una parte habilitada para la Acogida y rehabilitación de Toxicómanos, está ocupada por “Proyecto Hombre”, desde 1984. En la Iglesia y salones se acogen a grupos de oración, de formación, de superación personal, etc.Glosando a nuestros fundadores, pedimos seguir fieles al fin de la Misión que recibieron y nosotras hemos de continuar. Este fin es ilustrar la inteligencia y el corazón de la juventud, para que l@s jóvenes, criaturas privilegiadas, puedan sentir, alabar y agradecer a su Creador. Que demos Vida y amemos como Él nos ha amado, es lo que el Señor quiere de nosotras, y esto sólo podemos hacerlo con un corazón reconciliado.
“Si alguien os ofende, perdonadle sin demora” (P. Méndez)