¡Alabada sea la Santa Trinidad!

 
  INICIO    
 

 

 

 

 

  
 

CARTA AL PADRE Y A LA MADRE

Luci Tejón

 

 

¡Buenos días, mis queridos Padres Francisco y Mariana!:

Dejadme que os abrace en el despertar de este día, y que mi corazón pueda sentir el calor de ese abrazo eterno en el que vosotros os fundís con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Solamente desde el Amor podré llegar a tocar el corazón de Dios; por eso hoy recuerdo las palabras de esa carta en que, dirigiéndoos a vuestras hijas las trinitarias, les decíais en este día: “ved si vuestros deseos son como en los primeros días…”, y desde ellas volver al Amor primero, a ese fuego que ardía en la zarza de mi ser sin consumirse; a ese Amor que con sólo rozarme, con sólo pronunciar mi nombre me despertó, me resucitó, me dio vida.

Permitid que en este abrazo os diga ¡Felicidades! pero no para desearos felicidad, ¿cómo podría deseárosla cuando gozáis de la plenitud del Amor? Felicitaros, sí, porque hoy nos miráis complacidos. Hoy, cada una de vuestras hijas, respondiendo a vuestros deseos, gozamos de este grandioso día “dando gracias a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque a un Instituto tan alto nos llamó, agradeciendo nuestra vocación y considerándonos enviadas por Dios al mundo para extender su Reino”.

Vuestro corazón siempre suspiró porque la Trinidad fuera conocida y amada por todos; también nosotras tenemos el mismo deseo y en este día nos unimos a vuestra voz diciendo: ¡Alabada sea la Santísima Trinidad! ¡Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo!

Recibid todo mi cariño en este día. Luci.