Querida Madre. Querido Padre: Hoy es vuestro aniversario:
¡FELICIDADES!
Apenas había pasado un año de aquel encuentro dichoso en que os manifestabais vuestros sentimientos de amor: amor a Dios y a la juventud más necesitada. Un año, y ya se hacía realidad vuestra unión definitiva y fiel.
Habrá sido un tiempo de ¡tantas luchas, de tantas incomprensiones, de tantas desilusiones!, pero también ¡de tanto AMOR! Y el Amor superó todos los obstáculos.
¡Cuantas conversaciones, cuantos encuentros habréis tenido para ir preparando todo! ¡Cuánto habréis llegado a conoceros mutuamente y a saber uno del otro, de vuestra relación personal con Dios, imprescindible en vuestro proyecto, y de los deseos de amor y entrega a la juventud que os estaba esperando! ¡Quien pudiera saberlo! Solamente el corazón puede comprender las palabras que nos dejasteis como testimonio.
Y llegó el día soñado. El sueño se hacía realidad. Vuestro “nido de amor” abría sus puertas a todos los “sin amor”, que, quizás sin saberlo, ya lo poseían en toda su fuerza y pureza.
Han pasado los años, y vuestro Amor ha dado muchos frutos. Somos vuestras hijas y hemos formado junto a vosotros una gran familia. Seguro que estáis orgullosos. Y seguro también que en vuestra sabiduría podéis decirnos y enseñarnos cómo hacerla crecer. Y oigo vuestra voz que pronuncia la palabra AMOR. El Amor que Dios nos tiene. Y luego, a continuación… ¡Él dirá!.
Querido Padre. Querida Madre: me siento cada día más orgullosa de ser vuestra hija y de pertenecer a esta vuestra familia. Permitid que veamos en vuestro camino de respuesta al Amor, el camino que Dios quiere para nosotras. Os abraza vuestra hija.
Luci Tejón
PÁGINA DE INICIO
|