26 de Junio de 2007, Santa Ana, Honomástica de la fundora.
Mi querida Madre Mariana:
Es este tiempo de verano, en el que muchos andamos enredados en actividades diferentes a las de la vida ordinaria, vacaciones, ejercicios, revisión de vida, nuevas programaciones, y tras haber celebrado tu onomástica, quiero tener un recuerdo especial de tu vida, de tu amor, de tu ternura, de tu paz y de la serena alegría que inunda tu rostro, EN TODO TIEMPO.
Tu sonrisa ilumina tu mirada y mi vida, y me siento invitada hoy también a la felicidad.
Madre, eres especial estímulo en la entrega cotidiana a nuestra misión, descubriendo en cada gesto y en cada acto de entrega la generosidad de Dios que hace fructificar la pequeña e insignificante semilla que sembramos cada día, queriendo ser continuadoras de tu obra.
Tu gran confianza en la juventud “no pensando en lo que fueron, sino en lo que pueden llegar a ser”, mueve nuestro corazón a seguir permaneciendo cerca del corazón de los jóvenes a quienes somos enviadas, entregándoles nuestra vida y con ella el mensaje de felicidad que Jesús tiene para ellos. Quizás a través de nuestra generosa entrega se sientan un poco más dichosos en el Amor y más cerca de Dios.
En este tiempo, tu rostro ilumina nuestras vidas no sólo con la alegría de tu sonrisa, sino también con la luz y la fuerza del Amor que siempre te mantuvo fiel a Dios y a la juventud.
Te abraza y felicita tu hija. Luci.
CARTAS 2007 ANIVERSARIOS 2007
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