CELEBRACIONES Y RECUERDOS ENTRAÑABLES

El día 2 de Febrero es un día de Celebraciones, de Recuerdos entrañables, de conmemoraciones, de renovación de principios, y de nuevos horizontes. La Iglesia celebra la Presentación de Jesús en el templo. Esta fiesta litúrgica cierra la solemnidad de la Encarnación. Se conmemora el encuentro con Simeón y Ana, (encuentro del Señor con su pueblo), y la purificación ritual de la Virgen María.

Es también el día de la vida religiosa: Se celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. El lema de este año: "Vida consagrada y Familia. Huellas de la Trinidad en la historia”, nos invita a mirar la vocación de consagración especial como un don de Dios al servicio de la humanidad.

Y las Hermanas Trinitarias, consagradas a Dios Trinidad, celebramos el 123 aniversario de nuestra Fundación. Nuestra vocación es un DON para la Iglesia y para la humanidad, pero antes lo es para cada Hermana Trinitaria. En este día recordamos de un modo especial al Padre Méndez y la Madre Mariana, y también a las primeras Trinitarias. Se nos invita a miramos personalmente, pues todos estamos aquí para realizar una Misión y actualizar el DON que cada cual recibe, para sembrarlo y recrearlo en cada tiempo y lugar donde se nos convoca.

Aniversario

El Instituto de Hermanas Trinitarias fue fundado en Madrid el 2 de Febrero de 1885, por Francisco de Asís Méndez Casariego y Mariana Allsopp González Manrique, para la atención, promoción y evangelización de la juventud necesitada.

Francisco, urgido por las palabras de Cristo: “Fuego he venido a poner en la tierra ¿y qué quiero sino que arda?” (Lc 12, 49), une sus fuerzas a las de Mariana para responder a la inspiración que ambos, por separado, recibieron del Señor, y luchar juntos por la causa redentora de Dios Trinidad. Sensibles a los problemas sociales de la juventud de su tiempo, y seducidos por Jesús, El Cristo, se sienten llamados a continuar la obra del Redentor, "buscando las ovejas que perecieron de la casa de Israel, sacándolas del peligro o librándolas de caer en él" (Mt 10,6-7).

Estos dos textos Evangélicos están en la base de la identidad del Instituto de Hermanas Trinitarias, y condensan su espiritualidad, carisma y misión. Así lo expresaron los fundadores en la herencia que nos legaron, y así lo ha recogido y alimentado la tradición, desde los orígenes hasta nuestros días. El fuego que Jesús vino a poner en la tierra es el Amor con el que prendió nuestro mundo para que la familia humana encontrara la vida en abundancia de la que procede y a la que está destinada.

Jesús, como el buen pastor, cuida de cada una de las personas que habitan nuestro mundo, sin olvidarse de ninguna, con desvelos de amor por las que viven al margen de sus derechos, con exquisita predilección por las que están en peligro, con atención especial a quienes sufren, y a quienes peor condición padecen.

Celebremos el aniversario de la Fundación del Instituto de Hermanas Trinitarias, abriendo una puerta de esperanza para aquellos y aquellas jóvenes que buscan llegar a ser lo que su corazón anhela: libres y felices.