"A quienes buscáis, como yo he buscado, el Camino, la Verdad y la Vida"
"Grandes impresiones tiene mi alma al ver que la semilla que Dios plantó en mi pobre tierra sigue viva, se ha extendido y va alimentando a tantos corazones. Veo también cómo lucha por seguir dando fruto, y cuántas son las personas entregadas que generosamente la cuidan para que siga adelante en su misión de sanar heridas, liberar esclavos, consolar a tantos hijos de Dios necesitados. Convencidas de que no es obra humana, sino que Dios es quien la lleva adelante, seguís las trinitarias, y tantos fieles colaboradores que en su corazón sienten el mismo fuego de Dios, trabajando con empeño en el Reino de Dios, de cuya Nueva humanidad nuest6ro instituto es una hermosa parcela.
Estoy agradecida por tantas palabras de reconocimiento, y tengo la certeza de que en cada una reside la voluntad de traducir vuestras palabras en obras de ánimo y de consuelo para los más pequeños: todos los que viven ajenos a su dignidad de hijos muy amados de Dios Padre. Prolongáis en el tiempo este gran sueño de Dios que, por Gracia suya, nosotros dimos impulso en la historia. Pero aún hoy deseo más, pues el Señor que fue quien la sembró, la soñó aún más grande. No os conforméis con lo logrado, pues siendo Él el arquitecto y programador, la dotó de lo necesario para lograr su fin.
Os parece que ha pasado mucho tiempo y que los tiempos que corren son ajenos a la manera de entender la santidad y el Reino. La juventud parece otra a la que a finales del siglo XIX y principios del XX nos pedía ayuda, o eran traídas tantas veces a la fuerza o abocadas por irremediable necesidad... También parecen otras las hermanas, pues la imagen que entonces favorecía cierta distinción, hoy no cuenta tanto. Sin embargo quiero que miréis al mundo de otra manera. Nosotros conocíamos a fondo las limitaciones de la humanidad que, aunque habitada por la Gracia , está constantemente abocada a la necesidad de misericordia.
Entonces, como ahora, las criaturas de Dios son abocadas a innumerables pruebas que ponen en peligro su dignidad de HIJAS AMADAS. Les cuesta creer en la bondad de Dios Padre misericordioso, en la libertad y liberación del Hijo de Dios, ¡hermano nuestro! Que da su vida por nosotros. No conocen el Espíritu del Hijo y del Padre que quiere morar en nuestros corazones, y ser la fuerza que necesitan todas las criaturas humanas para vencer el mal. Entonces, como ahora, los más pequeños necesitan esta gran noticia, que se la anunciemos con palabras, con obras, y sobre todo con nuestra vida.
No siento distancia, pues no existe esta para el Amor. Las cosas se ven distintas desde la eternidad, y tú llevas dentro su semilla. Por eso HOY te invito a que mires las cosas con los ojos de quien te mira incesantemente con infinita bondad. Esto he aprendido en mi dichosa vida, que aunque difícil, siempre estuvo acompañada por la fuerza de lo Alto. No lo olvides: no hay dificultad, por terrible que parezca, que no pueda ayudarte a progresar.
La vida de cada uno tiene un sentido; nos pasamos demasiado tiempo sin saberlo. entretenidos en evadirnos del trabajo que requiere la búsqueda de nuestro tesoro. Tú, que buscas con sincero corazón, has de saberlo: Has sido creado para vivir y dar vida ¡Qué audaz y confiado Aquel que en tanto nos consideró! Piénsalo bien: Él te considera digno, capaz y preparado para AMAR sin reservas y hacer, junto a tus hermanos, un mundo digno de Dios.
Con frecuencia se pregunta los que aún no saben de donde sacar la fuerza ¿para qué seguir caminando. Los sufrimientos que se padecen son escalones que nos van acercando a la luz que mora en nuestro interior. Te creo: temes la Verdad tanto como la anhelas. A quién crees que vas a encontrarte dentro? Sólo Él se atrevió a decirlo de manera rotunda e irrevocable: Si me amas, vendremos a ti y haremos morada en ti. Él habita dentro de nosotros: descúbrelo, déjale vivir, déjale ser tu fuerza, tu consuelo, tu dicha... ¡Recuerda que Dios su vida por ello!
Vivir es un arte que requiere mucho entrenamiento, y nos entrenamos caminando. Sigue adelante, no serás defraudado. Y piensa que al caminar, sin tú saber cómo, te irá alcanzando la felicidad que Él te prometió, aunque por momentos la sientas lejos.
Aunque llegada la noche te sientas como peregrino cansado, que necesita llorar, y un hombro donde reclinar su cabeza, no desesperes. A la mañana siguiente te sentirás renacer, y estrenarás de nuevo la vida que se te concede para este día. Hasta en nuestro cansancio y debilidad nos tuvo en cuenta: ¡Yo estaré siempre con vosotros!
De cualquier manera que lo sientas, ausente o íntimo, acércate a Él. Es posible que le encuentres en cualquier recodo del camino. Y tú búscale siempre que le eches de menos. No importa que estés en lucha contigo misma, que lleves heridas dolorosas que prefieres ocultar, o que te cueste incluso comprender y aceptar tu sed de amor. Él conoce todas tus dificultades ¿De qué te sirve retrasar la hora del encuentro? Empieza ya a preparar tu cita. Descubrirás que esa felicidad que tanto deseas brota silenciosa cuando tú te preparas.
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Le el texto íntegro, subraya las palabras que sientas más próximas a ti, y con doble subrayado las palabras que, aunque no sepas porqué, sientas que te “tocan” el corazón. Quédate un rato en silencio (diez, quince, treinta ... minutos) y contempla algo que te recuerde directamente a Dios: una imagen, el cielo, una planta, el horizonte, tu historia, las personas a las que amas, la juventud necesitada ... Anota después todo lo que se te ocurra. Si te atreves, escribe una carta respondiendo a los sentimientos que Dios suscita en ti por medio de Mariana. |
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mariana@hermanastrinitarias.net
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De los que aman con algo más que palabras. Se necesitan jóvenes enamorados de la libertad y de la paz, amantes de una vida sencilla, donde la fraternidad y la ternura reine en las relaciones. Se necesitan jóvenes libres y dispuestos a liberar. Con la fuerza del espíritu de Jesús y con el Amor del Padre tú, joven, podrás amar sin medida
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