“Mi Pascua”
Soy ANA CECILIA ANTUN, tengo 16 años. Estudio la secundaria abierta, gracias a las Hermanas Trinitarias que me consiguieron a una persona muy generosa que mensualmente me envía mi beca para continuar con mis estudios.
Quiero compartir con ustedes lo que significo para mi esta “pascua”. Fué muy bonita. Pude compartir con mis compañeras no solo la habitación y las comidas. Significó mucha más. Todas estábamos sedientas de ese Dios Trinidad que nos acogía, y creo que los momentos de oración con Jesús sacramentado sació mucho mi sed. El tenerlo tan cerca hizo que pudiera abrirle mi corazón y contarle todo lo que me pasaba, lo que me inquietaba. Salía de los momentos de oración con respuestas a mis dudas.
Deseo ser una buena hija, hermana, amiga. Las Hermanas nos compartieron temas, a través de las cuales nos enseñaron más sobre Dios, y comprendí lo que Jesús tuvo que sufrir por nosotras. Uno de los temas que más me llamo la atención fue el del “Hijo prodigo”. Comprendí que cuando uno se aleja de Dios, y decide regresar, Él siempre nos espera con los brazos abiertos. Yo, como joven, muchas veces me distraen otras cosas que hacen que mi vida se vaya por otro camino. Pero comprendí que no debo desperdiciar mi vida así. Debo aprovecharla para amar a Dios en mis hermanos, en mi familia.
Creo que esta pascua juvenil sembró en mi vida una semilla nueva que debo cuidar siempre. Le doy Gracias a Dios Trinidad y a las Hermanas que hicieron posible esto. Para mí me ayudo muchisisimo, para que pudiera estar mejor prepara para vivir los días santos.
Con mucho cariño: ana cecilia.
Solo quiero agregar que yo también participo en el grupo juvenil de las hermanas, es la primera vez que estoy en un grupo me agrada mucho ir a las reuniones comparto con otras chicas que, al igual que yo, buscamos qué es lo que queremos en la vida. Compartimos temas que a nosotras nos gustan como jóvenes: sobre la autoestima, sexualidad, noviazgo. Tenemos momentos de oración, de comparetir. Esos temas me han ayudado a valorarme más, y a cambiar mi manera de ser, y sobre todo a acercarme más a Dios. Tener a las Hermanas Trinitarias aquí en Guatemala es una BENDICIÓN DE DIOS.