"Id y contad

lo que habéis visto y oído"

Mónica López Méndez

 

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GLORIA AL PADRE,

GLORIA AL HIJO

GLORIA AL ESPIRITU SANTO.

 

Nunca lo había imaginado así...

Estoy estudiando perito-contador, soy coordinadora del grupo juvenil de las hermanas trinitarias; tengo dos hermanos y gracias a Dios viven mis padres. Vivo en armonía, gracias al apoyo de las Hermanas Trinitarias que son un gran instrumento de Dios.

Cuando nos avisaron de la Pascua Juvenil me puse muy contenta, pero a la vez con duda: no sabia que me iban a decir mis Padres. Cuando les comenté sobre la Pascua Juvenil me dijeron que sí. Me puse muy contenta porque iba a compartir con otras compañeras por tres días, iba a aprender más cosas de Dios y cómo poder tener un cambio en mi vida.

Cuando llegó el mero día, me levanté nerviosa, ya ni hallaba que hacer. A las 9:00 AM teníamos que estar en la casa de las Hermanas Trinitarias. Mi mamá me fue a dejar junto con mi hermana Jakelin.

Mi experiencia fue algo que nunca me había imaginado tenerla así.

El primer día se inauguró la Pascua Juvenil y yo agarré el listón para que la Hna. Juanita lo cortara. Ahora me pongo a pensar que también se inauguró un momento de mi vida para poder empezar a ser una mejor hija de Dios; nunca había asistido a una pascua juvenil.

En este día realizamos una figura con plasticina (plastilina) y yo hice una flor con dedicación y paciencia. Cuando terminamos, la Hna. Ana María nos invitó a compartir cómo nos habíamos sentido haciendo la figura. Todas coincidimos con que lo habíamos hecho con dedicación y paciencia. Pero Dios nos hizo sobre todo con muchisisimo Amor. Aprendí que las cosas más pequeñas sirven mucho.

Aprendimos un canto que se llama “El león de la tribu de judá”. Este canto me llena de energía, me da mucha fortaleza y esperanza.

El tema del Hijo prodigo fue muy largo pero muy interesante. El mensaje que me dejó es el poder controlar mis sentimientos. El hermano mayor era resentido y celoso, y esto es lo que muchas veces no me permite aceptar a otras personas. En cambio el Hijo menor cayó en pecado, pero se arrepintió y pidió perdón. Yo a veces por soberbia no he sabido pedir perdón. Pero gracias a Dios y a las hnas, que nos dan temas de superación personal, voy descubriendo lo que hay en mi y cómo cambiar. Siento que voy mejorando poco a poco. En la dinámica de la muerte me hizo reflexionar que ahora que estoy en la tierra debo cambiar para ser mejor hija, mejor hna, sobrina. Y encontrar la felicidad aunque siento que ya la encontré desde el momento que me bautizaron, pero que en algunos momentos no he sabido aprovechar.

En el lavatorio de pies aprendí que tengo que ser humilde y sencilla de corazón con mi prójimo, se que cuesta pero es ahí donde tenemos que practicar el mandamiento que nos dejo Jesús: el del Amor.

Los momentos de oración fueron muy solemnes sentía gran alivio al poder estar tan cerca de Jesús.

Los tiempos de las comidas y refacciones estaban listos a la hora. La hna. Juanita era el relojito que me enseño a ser más puntual, ella era la encargada de tocar la campana cuando íbamos a iniciar las actividades.

Le doy gracias a las hnas. Juanita, lety y Ana Maria que me alimentaron, tanto material como espiritualmente, que me ayudará para toda la vida.

El ultimo día era de llanto pues no queríamos irnos, pero a la vez me sentía contenta, porque Jesús me había resucitado, era otra, no me sentía la misma de cuando llegué. La mesa estaba puesta como de fiesta con gaseosa-dulces-serpentinas-globos, así tenia que estar mi vida de ahora en adelante alegría y feliz porque Jesús toco mi interior para sanarlo.

En casa me esperaban mis padres y mi hermano con mucha alegría. Ahora quiero demostrarle a ellos que yo quiero cambiar y a mi misma que si puedo ser mejor y estoy muy agradecida porque me siguen en caminando por el camino de la vida, del amor.

Quiero terminar con esta frase: AMAR SIN ESPERAR NADA A CAMBIO, TENER PACIENCIA, ACTUAR CON RESPONSABILIDAD Y VALORAR LO QUE TENGO.

   
   

FOTOS PRE-PASCUA JUVENIL