Celebramos el 75 Aniversario de la fundación de la primera casa de las HERMANAS TRINITARIAS en la ciudad de León. Con motivo de esta Conmemoración, la Comunidad va a celebrar diversos actos para compartir con cuantos ciudadanos, amigas y amigos, familiares, colaboradores, hermanas y hermanos, quieren unirse a la Acción de Gracias del Instituto.

 

 

CELEBRACIÓN:

EUCARISTÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS EN LA CATEDRAL DE LEÓN, EL DÍA 11 DE JUNIO, SOLEMNE FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

 

75 años de historia de Salvación, con testimonios vivos de infinidad de gracias recibidas, con nombres y rostros concretos,

 

 

 

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EUCARISTÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS EN LA CATEDRAL DE LEÓN, EL DÍA 11 DE JUNIO, FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

            Excelentísimo Sr. Obispo, Sacerdotes concelebrantes, Superiora y Hermanas de la Comunidad de León, Hermanas del Instituto venidas de otras comunidades, Religiosas y Religiosos  de otros Institutos, jóvenes de la Residencia , antiguas alumnas, bienhechores y colaboradores, amigas y amigos todos.

            Tenemos la enorme alegría de estar celebrando el 75 Aniversario de la fundación de la primera casa de las HERMANAS TRINITARIAS en esa ciudad de León. Damos gracias a LA SANTISIMA TRINIDAD, por todos los dones recibidos, y por todo el bien que el Instituto ha podido realizar a lo largo de estos años, a través de las Hermanas que han vivido en esa Comunidad. Desde la distancia comparto la alegría de esa celebración a la que me uno espiritualmente.

            Es una acción de gracias sentida y emotiva por tener la oportunidad de celebrar esa Eucaristía de Acción de Gracias, en el marco incomparable de la Santa Iglesia Catedral y contar con la presencia de nuestro querido Sr. Obispo Monseñor Julian López, a quien agradezco su deferencia. También agradezco la participación en la misma, a cuantas personas amigas de la obra que nos han querido acompañar.

            Celebrar estos 75 años de presencia del carisma trinitario en León, al final de este curso 2005-2006, nos hace volver la mirada y el recuerdo al año de su fundación, ese 1930, sólo tres años antes del fallecimiento de nuestra querida y entrañable Fundadora, Madre Mariana, última casa fundada por ella, y a la que le dedicó parte de sus últimas energías, y de la que se sentía enormemente complacida y dichosa, pues se abría una nueva puerta de acogida incondicional y de esperanza, para poder atender a tantas jóvenes carentes de hogar unas, otras con dificultades personales y familiares, y  todas necesitadas de una promoción humana y cristiana.

            Y junto a este nuevo hogar para las jóvenes, también se abría una nueva presencia de Jesús Sacramentado, en la mejor estancia de la casa, donde las Hermanas y jóvenes podían acudir en busca de consuelo y de paz. Donde las Hermanas podían encontrar la respuesta a sus preocupaciones, cansancios y desalientos ante  las dificultades de una tarea apostólica difícil.

            Hoy después de estos años transcurrido, después de tantos desvelos en la misión , pero a la vez de tantos frutos cosechados; y de la alegría de contar con un buen número de Hermanas Trinitarias de esta provincia castellano-leonesa, deseamos seguir siendo respuesta válida a las urgentes llamadas y desafíos, desde una vida consagrada al Señor en la dimensión Apostólica o de Vida Activa con nuestro Carisma de redención y liberación; deseamos seguir siendo puerta de esperanza y tener la “puerta abierta” de la incondicionalidad, para tantas jóvenes que sufren la esclavitud de la desocupación, de la incultura, de la falta de oportunidades en una sociedad competitiva; y también y sobre todo, de esa otra juventud que ha caído en las redes de un comercio y un consumo deshumanizante,  que les  impide ser ellos mismos, y les hace vivir en un mundo de increencia y sin Dios.

            Cabe recordarnos en el marco de esta celebración el compromiso que hemos asumido en nuestro último Capítulo General: “Recuperar el fuego carismático de los orígenes y las grandes intuiciones del Padre Francisco Méndez y de la Madre Mariana , nuestros fundadores, para reencarnar el carisma hoy, a luz de la Palabra Revelada y vivir con sentido y profundidad la Alianza con Dios y la Pasión por la juventud necesitada”.

            Pido que en esa  Eucaristía de acción de gracias a Dios Trinidad, se eleve una oración sincera para que las Hermanas Trinitarias de hoy, tengamos la audacia necesaria, para rescatar y afianzar la garra profética de nuestro carisma trinitario, uniendo la “pasión por Dios y la pasión por la juventud necesitada”, para poder dar respuesta a los nuevos desafíos de la sociedad, en esta querida ciudad de León, y en el mundo.

            Junto con nuestras hermanas y hermanos, monjas y monjes contemplativos, en la Jornada “Pro orantibus” que hoy se celebra, deseamos ser  testimonio de este Misterio de Dios que se hace cercano en el testimonio de cuantos le buscamos “no anteponiendo nada al amor de Dios”.

            Que la Santísima Virgen del Camino y Madre del Buen Consejo, Patrona de León y de nuestro Instituto, respectivamente, nos haga fieles a nuestra misión y siga bendiciendo con su maternal solicitud los nuevos proyectos y actividades que nuestro Instituto lleva acabo en esta querida ciudad.

            Unidas en esta oración, y viviendo con alegría esta celebración;  reciban un saludo fraterno,  desde la Ciudad de México.

            En nombre del Consejo General de Gobierno, en nombre de todo el Instituto y en el mío propio  ¡FELICITACIONES A TODAS Y  A TODOS!

¡ GLORIA AL PADRE,  GLORIA AL HIJO,  GLORIA AL ESPIRITU SANTO !

Hna. María Eliecer  Peláez

Superiora General