Espejo de la verdadera Trinitaria , según lo comprende mi inteligencia.
Quiere Dios, Nuestro Señor, un alma especial , humilde, sin afectación, sencillísima en su trato, grave al mismo tiempo, pero indicando que la dulzura es el arte que tiene para ganar constantemente los corazones. Le pide Dios un valor a toda prueba, que nunca vacile por buscar su gloria y salvar las almas.
Le exige Dios espíritu de continuo trabajo, ya en el orden físico, ya moral.
La quiere Dios mártir sin que las criaturas lo noten, mártir sin hierros ni cadenas, mártir de su corazón, de su voluntad, de sus lícitos placeres, mártir constante para cumplir el fin que Dios disponía en esta obra sublime donde mucho falta; pero la velocidad con que camina, me hace esperar, que si al Señor nos entregamos por completo, no moriremos, mi Rvdo. Padre, sin ver un templo donde adoremos y recibamos la Sagrada Eucaristía y un Asilo que albergará multitud de almas que si nuestra existencia termina santamente en la tierra, las esperaremos en el Cielo.
Madrid, 14 de Julio de 1892
Sor Mariana de la Santísima Trinidad
¡Me encanta mi apellido!
