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Lourdes Jiménez
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“NO IMPORTA LO QUE HAN SIDO SINO LO QUE PUEDEN LLEGAR A SER”

“SNEHASRAMAM:” Es una estrella de Esperanza y Nueva Vida para los hermanos que han estado entre rejas. Es un centro de rehabilitación e integración de personas que han estado en la cárcel y quieren COMENZAR A VIVIR DE NUEVO. La misma palabra ya describe el verdadero sentido de este proyecto: SNEJAM en malayalam es AMOR y ASHRAM es centro de espiritualidad. Centro donde se vive, se transmite, se respira y se comunica EL AMOR. A la luz de la Palabra de Dios, este centro, responde al texto evangélico:”Estuve en la cárcel y viniste a verme”( Mt 25,36)
El alma de este proyecto humanizador es el Padre Varghese junto con su equipo formado por el hermano John y la hermana William y un gran número de voluntarios que por temporadas colaboran en el trabajo y dinámica del Centro.
Los objetivos de SNEHASRAMAM son los siguientes:
- Renovación espiritual.
- Tratamiento físico y psicológico.
- Reconciliación con Dios, consigo mismo, con la familia y con la sociedad.
- Rehabilitación
Los valores espirituales que sostienen este proyecto y que se cultivan en el interior de los hermanos son:
- Potenciar la Vida. No se puede matar a ninguna criatura en el Ashram
- Descubrir la Felicidad.
- Abrir Puertas.
- Quitar Muros.
- Fomentar la Esperanza.
- Aprender a Perdonar.
- Olvidar Venganzas y Rencores.
- Practicar el Servicio.
- Abandonar hábitos negativos
- Confiar en la Providencia.
La metodología que se lleva a cabo es la metodología del amor…la metodología de Jesús. Jesús vive la compasión; se acerca al pobre, a la prostituta, al leproso, al enfermo, al ciego y LOS TOCA. Su metodología es la del AMOR y su dinámica la del TOCAR con compasión y misericordia. Sin embargo la dinámica del fariseo y saduceo es la del ALEJAMIENTO y la metodología la del PODER.
En el Evangelio aparece el Samaritano que se da totalmente movido por la compasión y el amor; no sólo da su dinero sino que se implica personalmente; AYUDA Y LEVANTA AL CAÍDO.
La dinámica de Jesús es LEVANTAR AL CAÍDO Y HACERLO CRECER, que desarrolle todas sus potencialidades desde la CARIDAD y EL AMOR ENTRAÑABLE. La dinámica del Padre Varghese es la de Jesús: levantar a los caídos; hacerlos crecer, tener fe y confianza en ellos, amarlos entrañablemente.
Este sacerdote vive en SNEHASRAMAM junto con doce hombres de edades comprendidas entre 20 y 55 años que han salido de la cárcel y han decidido ellos libremente vivir esta experiencia rehabilitadora y liberadora. Los llama HIJOS, los levanta de la postración, los acoge con AMOR y ternura y los devuelve a la VIDA.
La razón de su metodología es el AMOR; vive el Evangelio, vive el mandato de Jesús:” Amaos como Yo os he amado”. Según el Padre Varghese hay que inundar el universo de AMOR, vivir cada momento el AMOR , ser feliz, disfrutar cada momento del AMOR de DIOS. No dejar que las preocupaciones y los sufrimientos ahoguen el alma. Si el corazón está inundado de amor todo es posible y se vive desde otra dimensión. El nos habla de la bomba del AMOR que explota y no mata, sino que lo inunda todo de VIDA Y FELICIDAD.
Merche y yo hemos tenido la oportunidad de vivir esta experiencia, de respirar profundamente este aire fresco que ayuda a liberar pequeñas tensiones y a oxigenar los pulmones de profundidad, humanidad y nueva sensibilidad ante la vida. Los días señalados fueron del 25 al 28 de marzo, semana de Pascua, semana de Vida, semana de Resurrección. Nos acompañaron Alejandra y el Padre Antony, siempre tan pendiente de nosotras; comimos el 25 en el Centro acompañados del Padre Varghese, su equipo y sus doce hijos , como él los llama. Por la tarde marcharon nuestros hermanos y Merche y yo comenzamos nuestra experiencia acompañadas en un primer momento por el hermano John que con mucho cariño, nos explicó parte de la dinámica de la casa: horarios, actividades…etc. Antes de retirarnos a nuestra pequeña habitación, el hermano John nos dio un abrazo entrañable de acogida y bienvenida. Nos refrescamos del calor sofocante del día y nos preparamos para uno de los momentos más importantes del día: “LA ADORACIÓN AL SANTÍSIMO”.
Subimos a la capilla, situada en la parte más alta de las instalaciones, como en una colina, desde la que se divisa un espléndido paisaje, lleno de colorido, belleza y armonía. La puerta de la capilla es un gran corazón de rojo intenso y el sagrario es una casa con un corazón en el centro, simbolizando la acogida desde el AMOR. El altar está sostenido por la figura de un gran pelícano, que se daña su propio cuerpo y vierte su sangre para alimentar a sus polluelos, símbolo de la entrega incondicional, de la donación total…como CRISTO.

A las siete y media comenzamos la Adoración; me impresionó profundamente contemplar a los doce hijos con gran devoción y recogimiento postrados ante el Altísimo; cantos, plegarias y oraciones en malayalam, no entendía pero me invitaban al silencio, a la contemplación, al abandono.
Después de la oración nos fuimos al comedor para cenar en familia, todos sentados en el suelo, a Merche y a mi nos prepararon en la mesa, esa noche cenamos sentadas en sillas pero ya nos planteamos que para el día siguiente nos sentábamos en el suelo con los demás. Después de cenar nos reunimos con todos al aire libre para tener el encuentro de la noche; cada hijo contaba su experiencia del día y también cantaban canciones en malayalam acompañados por diferentes instrumentos. Merche y yo contamos nuestra experiencia en inglés y cantamos canciones en español. A todos les gustaba mucho oírnos cantar; el Padre Varghese decía que eran canciones muy melodiosas. Oramos todos juntos para despedir el día y nos retiramos para descansar.

A las seis y media de la mañana nos encontramos todos de nuevo en la capilla, comenzamos con unas oraciones en malayalam, después el Padre Varghese hizo una bonita meditación en este mismo idioma, y posteriormente nos lo tradujo al inglés. Continuamos con la celebración de la Qurbana (la Eucaristía en el rito siro-malabar). De los doce hijos o “makal” (en malayalam) solo cuatro eran cristianos, los demás eran hindúes; los cuatro comulgaron con mucha devoción pero era de admirar que los demás siendo de otra religión rezaban y participaban en la Qurbana con mucho fervor.
Después del desayuno, los doce hermanos comenzaban su jornada laboral, el horario era de 9h. a 1h. del mediodía aunque a las 11h. cortaban para tomar el té. Trabajaban con mucha responsabilidad, por grupos desarrollaban diferentes tareas en la casa. Merche y yo íbamos a visitarlos , ellos se sentían muy a gusto, lo expresaban con sus sonrisas y con sus miradas limpias.

Recuerdo que esa mañana nos adentramos en el bosque para ver los maravillosos paisajes, acompañadas por uno de los hijos más jóvenes, llamado Suyil, él iba muy contento y muy satisfecho, nos iba diciendo diferentes nombres de árboles y plantas en malayalam para que aprendiéramos.

A la 1 comimos, ya nos sentamos en el suelo con ellos y disfrutamos del arroz y de un exquisito pollo. El Padre Varghese y sus compañeros muy pendientes de nosotras para que comiéramos bien.

Después de comer, descansamos un ratito y a las 4 nos bajamos a la entrada de las instalaciones en la que disponen de un terreno que hace las veces de campo de volleyball; allí nos sentamos Merche y yo para verlos jugar; ellos se sentían muy a gusto sintiéndose observados por nosotras
Ese mismo día en el encuentro de la noche, el Padre Varghese nos dijo que al día siguiente Merche y yo lleváramos el grupo de reflexión que tienen cada día de 3 a 4 de la tarde. Sinceramente he de decir que fue una experiencia muy rica, muy entrañable. En una sencilla salita nos reunimos con los doce “makal”, contaban sus experiencias en la cárcel, sus vidas pasadas, nos hablaban de sus familias: esposas, hijos, padres, hermanos…que aún muchas de ellas seguían esperando el momento del ENCUENTRO. Ellos hablaban en malayalam, uno de ellos nos traducía en inglés y lo que nosotras hablábamos en este idioma, él mismo lo comentaba en la lengua de ellos, así nos pudimos comunicar. Se creó un ambiente tan cálido, acogedor y agradable que los doce “hijos” hablaban con mucha sencillez y humildad del cambio que se había producido en sus vidas. A medida que los escuchaba pude experimentar dentro de mi una gran alegría porque me daba cuenta de que se hacía realidad una vez más la profunda frase de nuestra Madre Fundadora:”NO IMPORTA LO QUE HAN SIDO SINO LO QUE PUEDEN LLEGAR A SER”.Observaba muy de cerca como un grupo de hombres que habían sido unos criminales como ellos mismos decían, hoy eran hombres nuevos, hombres con mirada limpia, corazón noble y sonrisa sincera, hombres que dicen de nuevo “SÍ A LA VIDA”. Ellos nos comentaban que les ayuda LA FE Y EL AMOR QUE RECIBEN. Se sienten verdaderamente alentados por la fuerza que les da la fe; respetados y amados por los que les rodean. Percibía de una manera muy clara que en este recinto de vida se vivía claramente NUESTRO CARISMA TRINITARIO.

En el encuentro de la noche los “doce hijos” evaluaron muy positivamente nuestro encuentro; se habían sentido aceptados, respetados y escuchados; había funcionado el lenguaje que nos unifica a todos: “EL LENGUAJE DEL AMOR”.
A la mañana siguiente Merche y yo vimos conveniente hacer algunas entrevistas; nos decidimos por el hermano John, la hermana William y uno de los hijos llamado Johnsen, él hablaba bien inglés. Con el Padre Varghese ya habíamos hablado en dos ocasiones.
El hermano John nos habló de su experiencia muy positivamente. Había decidido abandonar por un año sus tareas de profesor de matemáticas e inglés en uno de los colegios de su Congregación para vivir de cerca y tocar con sus propias manos la realidad de estos hombres; nos comentó que aunque había tenido momentos duros, sin embargo era consciente de que vivir esta experiencia le había humanizado mucho. El 25 de abril finalizará su tiempo de permanencia en Snehasramam y volverá a reanudar su anterior trabajo. De igual manera la hermana William había pedido a su Congregación un año para hacer esta experiencia; comenzó con el hermano John, por lo tanto finalizará en la misma fecha. Es profesora de inglés en un colegio de su Instituto religioso. Nos comentó que su experiencia ha sido muy positiva; ella ha desempeñado en todo momento en Snehasramam el papel de madre; dando ternura y mucho amor y también educándolos en todo momento. En algunas ocasiones ha tenido momentos duros , sin embargo eran compensados por la alegría que ha experimentado al observar los cambios experimentados en los “hijos o makal”.

Merche y yo dedicamos un buen rato para hacer una entrevista a uno de los hijos llamado Johnsen; él se defiende bastante bien con el inglés y se sintió muy halagado cuando le dijimos que le íbamos a hacer una entrevista. Con una gran luz en sus ojos y una sonrisa tímida que en algunos momentos ocultaba porque le faltaba medio diente, Johnsen nos iba contando retazos importantes de su vida. Recordaba con gran dolor, expresado en sus ojos, el sufrimiento tan grande que siempre provocaba en su madre su comportamiento totalmente desviado. Johnsen robaba, bebía, tomaba drogas, agredía con violencia….llegó a matar a un policía. Era tanto el dolor y el sufrimiento que su madre sentía que murió de un ataque al corazón; cuando nos contaba la muerte de su madre, sus ojos se llenaron de lágrimas. Estuvo varias veces en la cárcel, cuando salía en libertad volvía a caer en los diferentes vicios; hasta que un día conoció al Padre Varghese en la cárcel y le oyó hablar de Snehasramam. Johnsen se quedó maravillado y pensó que era su oportunidad; se sentía cansado de la vida que llevaba y era consciente del sufrimiento que provocaba en su familia. Muy decidido habló ese día con Varghese y le dijo que cuando acabara su condena, él entraría en su Centro para rehabilitarse y para cambiar de vida y así lo hizo; él nos decía a Merche y a mí pícaramente que antes de entrar en el Centro se tomó su última botella de alcohol para despedirse de su antigua vida. Los primeros días lo pasó fatal, necesitaba la droga y el alcohol y su cuerpo se revelaba, aguantó con fuerza y con la ayuda de los compañeros y poco a poco se fue normalizando. Ahora se siente un hombre nuevo, con ganas de vivir, de luchar, de trabajar, de formar una familia, de dar a los demás todo el amor que él estaba recibiendo. Da continuamente gracias a Dios, a su familia que siempre le ha estado apoyando y a todos los miembros de Snehasramam, a las personas que forman el equipo y a sus queridos compañeros. Cuando acabó la entrevista nos dijo a Merche y a mí que cuando acabe su rehabilitación vendrá a nuestra casa a vernos; vive muy cerquita de Trichur. Nos pidió que nos hiciéramos los tres una foto juntos para recordar siempre ese momento que había sido tan importante para él.

Se pasó la mañana con las tres entrevistas; a la una nos disponíamos para comer, decidimos esperar un ratito a que llegaran el Padre Antony y Alejandra para comer juntos. El Padre Varghese nos atendió con mucho cariño; después de la comida tuvimos un ratito de tertulia. Merche y yo le dijimos al Padre que habíamos aprendido muchas cosas en poco tiempo y que nos habíamos encontrado muy a gusto con ellos, que estábamos dispuestas cuando nos defendiéramos un poco más con el malayalam venir al centro a colaborar; él nos dijo que por él encantado.
Después de presenciar el partido de volleyball nos dispusimos a terminar de recoger las cosas para marcharnos; Merche y yo sentíamos pena, habíamos vivido bonitas y profundas experiencias en poco tiempo. Con cierta tristeza nos íbamos despidiendo de cada uno de los miembros de Snehasramam; ellos nos decían que teníamos que volver en otra ocasión. El coche se puso en marcha; yo por el espejo retrovisor los veía, nos despedían con una amplia sonrisa y con un cariñoso saludo. De mi corazón brotaba mucho agradecimiento a Dios; había experimentado en esos días mucho AMOR, mucha TERNURA. El coche se alejaba y yo iba absorta en un único pensamiento:
“NO IMPORTA LO QUE HAN SIDO, SINO LO QUE PUEDEN LLEGAR A SER”.
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