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FAMILIA TRINITARIA

La glesia, a lo largo de los siglos, sobre todo ha tratado de vivir el Misterio, y explicitarlo con la vida, y con obras más que con palabras. Tenemos vidas ejemplares que pasaron dejando huella en la historia, conscientes de que eran templos de Dios, e Iconos de la Trinidad. No fueron vidas aisladas, sino que convocaron, tendieron puentes, rompieron cadenas, abrieron puertas, unieron, hermanaron, dieron alas, y fueron sobre todo, una parábola del cielo. Y nos dejaron una forma de vivir: la espiritualidad trinitaria, que impregna la historia de salvación, y empapa la tierra de semillas de cielo. Se trata de un estilo de vida, un modo de ser y de hacer, una manera de estar en el mundo y de actuar en el mundo. Esta espiritualidad surge de contemplar a Jesús bajo el Misterio Trinitario:

Dios hecho carne en Jesús de Nazaret, vivió como vivió, e hizo lo que hizo, por su intima relación con el Padre y con el Espíritu. .

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. Fundación en la India--..Fundación en Guatemala--Casa Procura en Roma, Italia---Uruguay---Casa de la Delegación en Argentina--Casa de la Delegación en México---Casa General, España

WEBS DE LA FAMILIA

LA CONGREGACIÓN DE HERMANAS TRINITARIAS DE MADRID: BAJO LA PROTECCIÓN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Es así como nos ha llegado a nosotras, las trinitarias, a través de la vida que emana en aquellos que contemplaron a este Cristo trinitario, su vida y su misión, y se dejaron acariciar por EL AMOR de donde todo procede, emanando ese Amor hasta abrazar a todos los hermanos que encontraban en el camino..

Origen de la dedicación del Instituto a la Santísima Trinidad

En enero de 1885, a penas un mes antes de la Fundación de Hermanas Trinitarias, el Padre Méndez se reúne con la Fundadora, Mariana Allsopp y con las cinco primeras mujeres llamadas a abrir la primera puerta de las Casas de la Trinidad para jóvenes necesitadas. La primera decisión que se tomó fue poner la Fundación bajo la protección de la Santísima Trinidad. Los fundadores explicaban el significado del nombre con que se iba a reconocer la nueva Institución, y el por qué de esta decisión.

La Orden trinitaria era la que mejor expresaba el sentido de la inspiración que habían recibido del cielo, pues surgió para la liberación de cautivos, en el siglo XII; entonces los cautivos eran cristianos que estaban lejos de su tierra, prisioneros por los enemigos de Jesucristo. Los trinitarios tenían que liberarlos pagando un rescate, quedándose ellos mismos de rehenes cuando no era suficiente el dinero de que disponían. Y decían: “Lo mismo habéis de hacer vosotras. Pero vuestras cautivas no están lejos de cristianas tierras, sino que viven, mejor dicho, mueren, en esta ciudad nuestra, donde a Dios se predica y la fe se profesa. Y sus cadenas con frecuencia no son las de la privación de libertad física, sino la de la miseria, la ignorancia, la pobreza, y tantas otras carencias y sufrimientos que impiden ser libres y felices a la juventud que busca una razón para vivir, y una oportunidad. Aquella garra redentora que llevaba a los primitivos trinitarios hasta dar la vida por los cautivos que estaban en las mazmorras, la derrama ahora el Espíritu en las nuevas trinitarias para que la Redención y Liberación de Jesucristo llegue a las nuevas cautivas”.

Nuestras cautivas están en otras mazmorras, con frecuencia de más difícil acceso. Agobiadas con cadenas impuestas injustamente, otras llevan cadenas disfrazadas con lazos de colores; algunas sufren con inmenso dolor, otras se resignan a no creer en su camino de libertad porque no hay para ellas una oportunidad, y otras, en fin, se tambalean al filo de abismos peligrosos en los que se mueven sin saber donde las llevará. Pero ahora para todas las jóvenes hay una alternativa, una nueva oportunidad, una “puerta abierta”.

Esta misión no surge por un altruista arrebato de generosidad, sino que procede de una inspiración, y lo alimenta una fuerza mayor. El corazón de la Trinidad traspasa la historia, y llega a nuestras vidas. “Porque procedéis de Dios, que es El Amor, estáis destinadas a ser una parábola del Cielo”, nos dice Francisco Méndez. “¿Qué significa esto?; me preguntaréis. Pues esto significa que estáis llamadas a ser en la tierra lo que Dios es en el cielo, y hacer en la tierra lo que los tres hacen. ¿Y qué hacen? Me diréis. Pues amar, hijas mías. En el amor está todo. Y no penséis que os digo un disparate cuando os pido que seáis y hagáis como Dios. Pues él mismo nos lo ha dicho: sois templos de Dios, y en vosotros habita. Y también: Este es mi  mandamiento: amaos como yo os he amado”.

ORACIÓN

"Señor Dios mío: estoy en ti como pez en el agua: ¡Lávame! Estoy en ti como las aves en el aire: ¡Susténtame! Estoy en ti como el niño en el seno materno: ¡Guárdame! Estoy en ti como la pupila en el ojo: ¡Defiéndeme! Estoy en ti como un carbón apagado en el fuego: ¡Enciéndeme!. 

Pero ¡Ah! Tú también Dios mío estás en mí! 

Estás en mí como maestro en tu escuela: ¡Enséñame! Estás en mí como médico en un hospital: ¡Sáname! Estás en mí como sol en el cielo: ¡Ilumíname! Estás en mí como Dios en su templo: ¡Santifícame! Para que yo te conozca y ame más perfectamente, para que más sincera y cuidadosamente te siga.

(del Directotio Primitivo de las Hermanas Trinitarias, Mariana Allsopp y Francisco Méndez)