M

MTRES RAZONES PARA AMAR

TRES RAZONES PARA HABLAR DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

 

 

Conchi y Lorena, Novicias

Celebramos el día de la Santísima Trinidad, gran fiesta para nosotras. Queremos compartir  este momento tan importante con algunas reflexiones que nos nacen desde dentro y desde la experiencia que vamos viviendo: Desde la vida compartida con las tres personas de la Trinidad.

¿Podemos hablar nosotras sobre algo tan profundo, tan elevado, tan inabarcable? Tres razones, que son experiencias, que son vida que nos llama a dejarnos abrazar por El Misterio.

P7060012.JPGPADRE

Tú nos amas como Padre bueno, tierno, incansable entrañable.

Sí Padre, tú conoces a cada uno de tus hijos e hijas y las llamas por su nombre y les das lo que necesitan, sin olvidarte nunca de ellos.

Padre bueno, que amas a tus hijos, que vuelves tu mirada hacia quien más te necesita, que estás atento a los gritos de auxilio que te llegan desde nuestra sociedad. Sólo tú lo sabes, porque entre nosotoros son silenciados por los ruidos, por las prisas, por el egoísmo de quienes solo piensan en sí mismos.

Padre misericordioso, que no tienes en cuenta nuestras caídas, que no te estorba nuestra debilidad para hacer grandes cosas. Padre tú que siempre estas esperando a que regresemos, y que nos esperas con los brazos abiertos para abrazarnos de nuevo... Tú abrazo es lo que nos lleva a no volver a errar, a sentirnos reconciliados y amados por ti.

Te damos gracias Padre porque todo esto lo sabemos gracias a tu Hijo, nuestro hermano, que nos lo ha dado a conocer con su experiencia entre nosotros, con su vida.
                                              

HIJO

Tú nos amas como hermano, ese hermano mayor que tanto necesitamos, con quien todo lo aprendemos, de quien todo lo recibimos. Eres maestro y confidente, Señor y compañero.

Jesús, hermano nuestro, que nos acercas al Padre con filial confianza, que nos quieres, nos defiendes, nos corriges, nos invitas, nos esperas... Tú nos enseñas un camino distinto, ese que nos lleva a no ser esclavos de nuestras rivalidades y egoísmos. Tú nos cambias los esquemas, y nos dices que para amar y ser amados hemos de servir a los demás.

Señor Jesús que con tu entrega nos haces comprender que sólo amando y dando la vida por otros es posible vivir en comunidad y fraternidad.

Envíanos tu Espíritu para que nos fortalezca y nos una entre nosotros, formando una gran familia.


ESPÍRITU SANTO

Tú nos amas como amigo íntimo, con el amor del Padre y del Hijo; calladamente te adentras y te haces el encontradizo. Eres nuestro "abogado", nuestro maestro interior, nuestro amigo íntimo.

Espiritu Santo, amigo del alma, que nos inspiras, alientas, y nos impulsas a aceptar la llamada del Hijo, de Cristo. Tú nos lo haces presente cada día, nos lo acercas, y nos susurras su llamada. Y nos animas a responder sin titubeos, PARA que contigo, y como Tú, podamos:    

  • Levantar al que ha caído, al que está oprimido, al más débil.
  • Liberar de tantas esclavitudes que nos encontramos en nuestra sociedad, en nuestro mundo.
  • Para Buscar, Acoger, AMAR a quien más lo necesita.
  • Para compartir con todos la mesa de la fraternidad, poniendo en común lo que cada uno somos y tenemos.

Padre, Hijo y Espíritu Santo: Amor compartido. ¡Padre, hermano, amigo. Vuestro amor despierta en nosotros el amor escondido, ese que estrenamos cada día, y que va creciendo suavemente entre nosotros

¡Acogednos y envolvednos sin cesar en vuestro círculo amoroso!