Dios Trinidad es paradigma de unas relaciones humanas diferentes, fundadas en la igualdad esencial; de ahí la compasión y la justicia cuando a algunos se les arrebata esa dignidad. Quien contempla a Dios Trinidad tiene que escuchar el grito de los más pobres, los esclavos o cautivos de este mundo, los ciegos y oprimidos de nuestra sociedad, los que sufren y claman a Un Dios que PUEDE salvarlos…

 

Al contemplar la Historia de la humanidad, y nuestro mundo de hoy, desde el corazón de la Trinidad, vemos lo que falta al Proyecto de Dios, a su plan de Salvación, tantas veces negado, y maltratado. Cuando con los pies en la tierra contemplamos a Dios, no podemos quedarnos igual. Hay injusticias, desprecios, mentiras, malostratos, abusos, y tantos crímenes contra la dignidad de las criatura, que nuestro corazón clama al cielo y nuestra vida se convierte en espacio para la salvación...

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DIOS TRINIDAD Y MISIÓN

El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos, y proclamar un año de gracia del Señor ( Lc 4,18-19)

Desde la Contemplación de Dios Trinidad, Trinitarios y Trinitarias se han sentido urgidos y comprometidos con el mundo de los humillados, con los esclavos, los marginados, los excluidos, los más necesitados de la tierra. Desde el origen de la Orden, La contemplación de Dios Trinidad es Inseparable de la Redención y Liberación. Y es que contemplar la Trinidad es sumergirse en el Proyecto Salvador que encontramos en el corazón del Misterio. Y quien se ha sumergido en el corazón de la trinidad no puede mirar al mundo ya de la misma manera.

Todo fue creado por AMOR, y para AMAR. El mundo, es la casa de la humanidad, la casa de TODOS, sin exclusión. Si Dios mira con predilección a los excluidos es precisamente porque NADIE debe ser excluido; su proyecto es para todos. La desigualdad imperante, las injusticias, la opresión… es la mayor negación de La Trinidad. Contemplar a Dios es contemplar El Amor, Y su proyecto para nosotros es Comunión. Allí donde su proyecto está roto, o amenazado, hay una llamada de Dios para redimir, liberar, salvar.

En el siglo XII San Juan de Mata y San Félix de Valois, veían en los cautivos esclavos de los musulmanes, criaturas de Dios que había que liberar. En el sigo XIX el Padre Méndez y Madre Mariana veían a los nuevos cautivos en las jóvenes que vendían su cuerpo y dignidad por salir adelante, en las emigrantes que venían buscando trabajo y eran engañadas y enredadas en esclavitudes indignas, en los golfillos que eran excluidos por su pobreza y su conducta antisocial, su marginación.

El Padre Méndez contemplando a Cristo Redentor, veía los rostros de las muchachas esclavas de la calle. Madre Mariana se encontró con el Dios compasivo y misericordioso que la lanza a la más sublime contemplación de su corazón en el encuentro con las últimas de la ciudad: jóvenes que morían en los hospitales a causa de enfermedades venereas, víctimas de la esclavitud en la que cayeron por no tener quien les revelara su dignidad de hijas de Dios, libres y herederas de la Salvación que Él nos trajo. Para ellos, la mirada a Dios trinidad conlleva inherentemente la mirada a los esclavos de este mundo, víctimas siempre de desigualdades e injusticias que niegan a Dios.

Dios Trinidad es paradigma de unas relaciones humanas diferentes, fundadas en la igualdad esencial; de ahí la compasión y la justicia cuando a algunos se les arrebata esa dignidad. Quien contempla a Dios Trinidad tiene que escuchar el grito de los más pobres, los esclavos o cautivos de este mundo, los ciegos y oprimidos de nuestra sociedad, los que sufren y claman a Un Dios que PUEDE salvarlos…