LIBERAR EDUCANDO

 
Rosa Mª Ávalos----
 
 
 
 


 
HISTORIA DE PINOCHO Y LA CONVIVENCIA ESCOLAR

 

Bien, Gepeto, has dado tanta felicidad a otros, que mereces que tu deseo se cumpla...¡Lindo muñeco de pino, despierta a la vida!!

  • Me muevo... y hablo... ¡puedo andar!
  • Si Pinocho, te he dado la vida.
  • ¿Por qué?
  • Porque esta noche Gepeto deseó un niño vivo.
  • ¿Soy un niño de verdad?
  • No, Pinocho, el que Gepeto sea feliz dependerá sólo de ti.
  • ¿De mi?
  • Prueba que eres bueno, sincero, generoso, y llegarás a ser un niño de verdad.
  • ¿De verdad?
  • No será fácil. Deberás distinguir entre el bien y el mal.
  • ¿Y cómo sabré?
  • Tu conciencia te lo dirá.
  • ¿Y que es conciencia?
  • ¿Qué es conciencia? La conciencia es esa débil voz interior que nadie escucha, por eso el mundo anda tan mal.”

           

“EDUCAR PERSONAS DE VERDAD”

           Como en esta bella historia de Pinocho, el deseo de todos los educadores es que nuestros alumnos lleguen a ser “niños de verdad”, para que en el futuro puedan ser “hombres y mujeres de verdad” y no sólo porque hayan recibido una buena formación cultural y académica, sino también porque han integrado en su vida unos valores que les permiten convivir en la sociedad respetando la dignidad y los derechos de cualquier otro ser humano y el respeto y cuidado de todo lo que les rodea.

           Continuamente nos están llegando noticias a través de los medios de comunicación, y podemos afirmar, casi sin temor a equivocarnos que, junto con el fracaso escolar y un sucesivo y continuo cambio de leyes educativas que no terminan de satisfacer, el problema que más preocupa a los educadores es el deterioro de la convivencia escolar. Por lo que uno de los retos, es conseguir mejorar esta convivencia entre niños, adolescentes y jóvenes.

           La educación es un instrumento indispensable, para construir una cultura de paz y no violencia, posibilita el diálogo, el respeto al otro, la tolerancia, la solidaridad...

           Pero quizás los educadores solos, no pueden alcanzar este reto y necesitan la colaboración y el apoyo de toda la sociedad y de manera especial de los padres, que son un modelo de comportamiento y actitudes para los niños, convirtiéndose así en los primeros y principales educadores de éstos.

           Desde un análisis de nuestra realidad social descubrimos que a los niños y a los jóvenes se les están transmitiendo unos modelos y valores que más bien podríamos calificar de anti-valores porque promueven comportamientos antisociales.
Nuestros alumnos pertenecen a una sociedad cada vez mas permisiva en relación con sus actitudes y sus comportamientos, y esto provoca un debilitamiento en su capacidad para asumir el sentido de la responsabilidad, el esfuerzo...
En el ámbito familiar también se produce una crisis de los valores tradicionales sin conseguir sustituirlos por otros, y esto crea desconcierto, ya que no se sabe muy bien en qué educar y así se fomenta la inhibición y la actitud permisiva.
Urge retomar algunos valores que son elementales y que contribuirían a mejorar la convivencia entre los alumnos, con los profesores, el cuidado y respeto a lo que les rodea, y que no valoran porque todo les ha sido dado y se creen merecedores de todo cuanto tienen y desean.

           Es tarea de todos (padres, profesores, sociedad), trabajar por conseguir que nuestros jóvenes, adolescentes y niños lleguen a ser “personas de verdad”, capaces de distinguir en su interior lo que está bien y está mal, y sin que esta labor produzca en nosotros desánimo o sentimiento de impotencia al querer modificar las conductas, educar las emociones, etc. para que lleguen a ser mejores ciudadanos y descubrir que esta labor no se consigue automáticamente. Quizás si logramos acceder a lo más profundo de su ser y tocar su corazón podremos transformar sus comportamientos y actitudes.

 
 
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LA OPORTUNIDAD DE RECIBIR UNA EDUCACIÓN

Quien tiene la oportunidad de recibir una educación, tiene una ocasión privilegiada para despertar el interés y la curiosidad por el conocimiento, el respeto y la valoración de todo lo que le rodea.

La educación nos ayuda a crecer en capacidad de análisis y sentido crítico.

“La educación no crea al hombre, le ayuda a crearse a sí mismo” (M. Debesse).

Por tanto, la educación no debe quedar reducida a un medio para obtener determinados resultados como: experiencia práctica, adquisición de conocimientos y capacidades, obtención de medios económicos..., sino que tiene un fin más amplio que es la realización de la persona, que ésta aprenda a ser.

Nos ayuda a construir la propia vida desde unos valores y unos ideales por los que afrontar la existencia.

Se trata de un proceso interno que es tarea personal y debe asumir cada educando, para aprender a ser hombres y mujeres responsables, capaces de adquirir compromisos, de realizar en plenitud su vocación y poder alcanzar la felicidad, que es el objetivo de la vida de todo ser humano.

Si tienes esta oportunidad no la dejes pasar:

¡APROVÉCHALA!

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FRASES PARA LA BUENA EDUCACIÓN

El educador es un artista. El artista aquí no requiere un don de selectos, pero sí necesita poner en práctica esas tres palabras básicas en las que podemos resumir toda nuestra doctrina: CREER, AMAR Y ESPERAR. Si no crees en la juventud, sino la amas, si no sabes esperar, ¿que pretendes?

 

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LA APASIONANTE TAREA DE EDUCAR

“No podéis preparar a vuestros alumnos para que construyan mañana el mundo de los sueños si vosotros ya no creéis en esos sueños; no podéis prepararlos para la vida,si no creéis en ella;no podréis mostrar el camino, si os habéis sentado,
cansados y desalentados,

en la encrucijada de los caminos”. (Celestin Freinet).

 

            Educar no es una tarea fácil, pero sí apasionante. Como la vida misma, entraña sus dificultades y su grandeza. Es un largo camino que hay que recorrer y en el que se presentan diversos obstáculos y también satisfacciones.

            Educar es una tarea para la que uno tiene que sentirse vocacionado, tiene que experimentar en su interior esa llamada a comprometerse por los otros, para transmitir aquellos valores que considera que pueden ayudar al otro a crecer y a ser como persona.

            Poder educar es una oportunidad que permite compartir, con quienes están dispuestos a recibir y aprender, no sólo conocimientos culturales o profesionales, sino algo más, nuestras experiencias, valores, ideales,..., en definitiva lo mejor de nosotros mismos.

            También es una oportunidad para recibir de aquellos a quienes educamos, sus vivencias, sus deseos e ilusiones, sus sueños,... y toda la riqueza que encierran en su interior.

            Y en ese dar y recibir, enriquecernos mutuamente y juntos tratar de descubrir y acercarnos un poco a la verdad, pero no a una verdad que creemos como absoluta y que nos puede llevar al fanatismo y a la incomprensión ante quienes no sienten, ni piensan como nosotros; si no la búsqueda de una verdad que como dijo el Maestro de Nazaret: ...”os hará libres”.

            Buscar y encontrar en nuestra vida la verdad que nos conduce a ser libres como personas auténticas, que viven con esperanza y admiran la belleza de la vida y de todo cuanto les rodea.

 

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