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La Buena Educación |
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SEMBRAR Y ESPERAR |
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Rosa Mª Ávalos---- |
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LA OPORTUNIDAD DE RECIBIR UNA EDUCACIÓN
Quien tiene la oportunidad de recibir una educación, tiene una ocasión privilegiada para despertar el interés y la curiosidad por el conocimiento, el respeto y la valoración de todo lo que le rodea.
La educación nos ayuda a crecer en capacidad de análisis y sentido crítico.
“La educación no crea al hombre, le ayuda a crearse a sí mismo” (M. Debesse).
Por tanto, la educación no debe quedar reducida a un medio para obtener determinados resultados como: experiencia práctica, adquisición de conocimientos y capacidades, obtención de medios económicos..., sino que tiene un fin más amplio que es la realización de la persona, que ésta aprenda a ser.
Nos ayuda a construir la propia vida desde unos valores y unos ideales por los que afrontar la existencia.
Se trata de un proceso interno que es tarea personal y debe asumir cada educando, para aprender a ser hombres y mujeres responsables, capaces de adquirir compromisos, de realizar en plenitud su vocación y poder alcanzar la felicidad, que es el objetivo de la vida de todo ser humano.
Si tienes esta oportunidad no la dejes pasar:
¡APROVÉCHALA!
FRASES PARA LA BUENA EDUCACIÓN
El educador es un artista. El artista aquí no requiere un don de selectos, pero sí necesita poner en práctica esas tres palabras básicas en las que podemos resumir toda nuestra doctrina: CREER, AMAR Y ESPERAR. Si no crees en la juventud, sino la amas, si no sabes esperar, ¿que pretendes?
LA APASIONANTE TAREA DE EDUCAR
“No podéis preparar a vuestros alumnos para que construyan mañana el mundo de los sueños si vosotros ya no creéis en esos sueños; no podéis prepararlos para la vida,si no creéis en ella;no podréis mostrar el camino, si os habéis sentado,
cansados y desalentados,
en la encrucijada de los caminos”. (Celestin Freinet).
Educar no es una tarea fácil, pero sí apasionante. Como la vida misma, entraña sus dificultades y su grandeza. Es un largo camino que hay que recorrer y en el que se presentan diversos obstáculos y también satisfacciones.
Educar es una tarea para la que uno tiene que sentirse vocacionado, tiene que experimentar en su interior esa llamada a comprometerse por los otros, para transmitir aquellos valores que considera que pueden ayudar al otro a crecer y a ser como persona.
Poder educar es una oportunidad que permite compartir, con quienes están dispuestos a recibir y aprender, no sólo conocimientos culturales o profesionales, sino algo más, nuestras experiencias, valores, ideales,..., en definitiva lo mejor de nosotros mismos.
También es una oportunidad para recibir de aquellos a quienes educamos, sus vivencias, sus deseos e ilusiones, sus sueños,... y toda la riqueza que encierran en su interior.
Y en ese dar y recibir, enriquecernos mutuamente y juntos tratar de descubrir y acercarnos un poco a la verdad, pero no a una verdad que creemos como absoluta y que nos puede llevar al fanatismo y a la incomprensión ante quienes no sienten, ni piensan como nosotros; si no la búsqueda de una verdad que como dijo el Maestro de Nazaret: ...”os hará libres”.
Buscar y encontrar en nuestra vida la verdad que nos conduce a ser libres como personas auténticas, que viven con esperanza y admiran la belleza de la vida y de todo cuanto les rodea.