Ella vive sola; apenas sabe poner su nombre. Me recordaba a un niño que está aprendiendo a manejar el lápiz. Una vida de abandonos: en su infancia, su familia; después, el que para ella era el hombre de su vida. Y para cumplir lo prescrito, su hija también fue abandonada. En su equipaje diario, un pasado que le ocupa más que el presente.
Trabaja en casas ajenas... Poco: para vivir al día con lo mínimo, para sostenerse y poder seguir deambulando por las calles, soñando y esperando el abrazo de su hija. Una hija con la que tiene en común mucho sufrimiento, y de la que ahora la separa un horizonte. La niña vió la luz, y dejó que penetrara por los ventanales de su corazón: una casa, un hogar, un marido y unos hijos.
Madre e hija, un pasado común, y un horizonte bien distinto. Y, a pesar de todo, un presente que compartir. Para ELLA su alimento está en el cariño de su hija, por eso lo mendiga. También las gentes que la conocen le dan mucho más que las migajas que implora en silencio, porque saben de su historia y todos la quieren.
ELLA se ha acostumbrado a una vida en las sombras, en las afueras, en los soportales. A la hija aún le duele el sufrimiento compartido en tiempos difíciles; sabe que su azar es distinto, y sueña otra vida para su madre: lejos del pasado, con un horizonte al frente. Pero ELLA es feliz siendo libre, caminando por las calles de su ciudad, como buscando sin descanso un amor perdido.
Hoy se ha encontrado con su niña. La da un abrazo y la escucha. Pero no quiere nada de lo que se le ofrece. Serena le dice: “Gracias, hija. ¡Haz tu vida que yo ya tengo la mía!”.
Se quieren, saben que siempre se han tenido la una a la otra y por eso han roto las barreras que separan los mundos de ambas, incluso los rencores por haberse hecho sufrir, aunque sin culpa alguna. Ellas nos enseñan que para el amor no hay fronteras, ni adentros o afueras; que el corazón no se enfría en los suburvios, ni se calienta con calefación: Al corazón lo despierta no tener en cuenta el daño pasado, y un te quiero en cualquier circunstancia.
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