Cartas

PADRE MÉNDEZ

   

Mari Carmen García......

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Francisco Méndez Casariego, el Padre Méndez, "Padre de los pobres", es un consolador testimonio para todos aquellos que tienen especial sensibilidad con "los últimos". Su vida estaba marcada por una constante pasión: Pasión por Dios y pasión por los últimos, los más pequeños y pobres.Como Jesús, sin excluir a nadie, sentía una opción preferencial por los más necesitados y abatidos. Buscaba sin descanso por la periferia de su parroquia, en la calle, hospitales y cárceles, a aquellos que esperaban cualquier alivio. Dios le mostró su rostro en las jóvenes humilladas y en los golfillos que pululaban por las calles de Madrid, saliéndoles al encuentro, como el Buen Pastor, para anunciarles la Buena noticia de que han sido creados para la Libertad de los hijos de Dios. Toda su vida la dedicó a anunciar el Evangelio. Sus últimas palabras fueron para "los golfillos", a quienes quería con toda el alma y le acompañaron hasta el último instante de su vida.

Sobre la feliz indiferencia

a las religiosas antiguas
J
Del modo de buscar a Dios
J
VIDA INTERIOR
Cristo
La caridad todo lo sufre
No tengáis miedo
PERDON
Aniversario
nn
Lo hermoso de nuestro Instituto
Tesoro
AMAR
ORAR
FELICIDAD
EN EL CAMINO DE LA VIDA
GRACIAS
LEVANTAD LOS OJOS

TESTIMONIOS

ORACIÓN PARA PEDIR GRACIAS

COMUNICAR GRACIAS

MÁS DOCUMENTOS SOBRE EL PADRE MÉNDEZ

 

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Testimonios

"La vida de don Francisco Méndez Casariego es la respuesta de Jesús a la pregunta del doctor de la ley: "¿Quién es mi prójimo?" Jesús responde con la parábola del buen samarirtano y, en nuestros días, con una nueva parábola: la vida del Padre Méndez. Con ella nos dice que sus seguidores han de ir más allá de la respuesta del Buen Samaritano. Aquel entrega su cabalgadura y dos denarios, para que el posadero se encargue de curar al herido; el padre Mández, en cambio, entrega los días y las noches, el trabajo y su producto, los talentos, el carácter, su corazón, su persona, a lo largo y ancho de su vida.

Es un magnífico evangelizador y un pedagogo de primera magnitud. ... Su vida y su obra: una parábola del cielo que Dios ha querido escribir en la tierra, para que todos la leamos y aprendamos"

(A. Barrios, ¿Quién es mi prójimo?)

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El amor incondicional que sentía por "los Últimos", que para él eran siempre los primeros en el Reino y en su corazón, le llevó a iniciar, en el año 1915,  una obra de redención semejante a la de las Hermanas Trinitarias, esta vez en favor de los niños abandonados y explotados de la ciudad. Para ellos abrió un hogar que con razón llamó "Porta Coeli", una puerta que, al igual que los hogares trinitarios, siempre estaría abierta, como la del cielo. Allí, en la última alcoba de este hogar, junto a los "últimos", pasó de este mundo al Padre. Fue el día uno de abril de 1924 (F. Fernández, Padre de los Pobres)

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Faltan presbíteros presbíteros diocesanos seculares, canonizados, que nos sirvan de modelo y estímulo por haberse santificado en el ejercicio de su ministerio, al vivir las virtudes cristianas en grado heróico hasta su muerte... Don Francisco entregó suministerio y su vida especialmente a la promoción integral de las jóvenes que, sin oficio ni educación humana y cristiana, estaban expuestas a todo tipo de esclavitudes originadas por el pecado personal y social. Igualmente a la promoción de la mujer, facilitando residencia, trrabajo y medios para la formación y aprendizaje de una profesión u oficio. Por eso históricamente ha sido considerado uno de los hombres de Iglesia pioneros, en su tiempo, de la liberación de la mujer, realizada por mujeres y religiosas. (Antonio Mª Rouco, en "Francisco Méndez Casariego", de J. M. Abad)

 

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ORACIÓN POR INTERCESIÓN DEL VENERABLE FRANCISCO MÉNDEZ CASARIEGO

Dios y Padre nuestro, que has elegido a tu siervo Francisco Méndez, con la unción del Espíritu Santo, sacerdote de Jesucristo y fundador del Instituto de Hermanas Trinitarias, para la promoción integral de la juventud más necesitada. Concédenos, por su intercesión, la gracia que ahora te pedimos.

(PEDIR LA GRACIA QUE SE NECESITE)

Dígnate glorificarlo como testimonio de tu amor y misericordia entrañables, para que sirva en tu iglesia de ejemplar de sacerdotes, de formadores y educadortas que, como él, entreguen su voda con el corazón y la puerta siempre abierta al servicio de la juventud.

Por Jesucristo Nuestro Señor.

(con licencia eclesiástica del Arzobispado de Madrid)