...  "VEN Y LO VERÁS" 

"Mientras paseaba junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos: Simón y Andrés que estaban echando una red al agua, pues eran pescadores. Jesús les dice: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Al instante dejaron las redes y lo siguieron. Algo más adelante vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, que estaban en la barca con su padre arreglando las redes. Los llamó y ellos al momento, dejando la barca y al padre, lo siguieron" (Mt 4,18-22)

Si sientes en tu interior una voz que te susurra, una suave e irresistible fuerza que te empuja hacia los demás, un cálido y delicado fuego que quiere prender en tu vida, NO LO APAGUES. Deja que Dios prenda en tu vida el fuego de su amor. Alimenta ese fuego con la oración, la Palabra de Dios, el amor al prójimo, la vida fraterna, el servicio a los más necesitados. Él hará todo lo demás.

 Si Dios te ha llamado y tú le respondes, Él te dará lo necesario para que  puedas llevar adelante su Misión, que ya es tu Misión.

Amor a la juventud, confianza en sus posibilidades, preferencia por los más débiles, humildad y sencillez, capacidad de riesgo, espíritu de trabajo, servicio y acogida, ternura y compasión, consejo y prudencia, entrañas de misericordia, pasión por la Buena Noticia de Jesús y por el mundo nuevo que Él inaugura.

Todo esto no son virtudes de los más perfectos sino dones del Señor que pone en el corazón de quienes responden a su llamada en el carisma trinitario liberador de la juventud.

 SE NECESITAN JÓVENES DE CORAZÓN ABIERTO

 

Jóvenes que escuchen la llamada del Señor, que estén dispuestas a dejarse purificar y transformar por el fuego de su amor, Jóvenes que sigan generosamente y sin condiciones a Aquél que sigue viniendo con una Buena Noticia para la juventud.

SE NECESITAN JÓVENES DE CORAZÓN ABIERTO

Necesitamos vocaciones decididas y arriesgadas, audaces y libres, disponibles para la Misión en el nuevo milenio. La juventud de hoy nos pide nuevas respuestas. Es necesaria una fuerte experiencia de Dios para sentir su pasión por la juventud y responder con un Sí generoso cuando Él llama.

"Oigo una voz en mi alma: 

eres para otros, no para ti"

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