Los sabios y los maestros espirituales identifican la felicidad con la paz interior.
Según ellos, la paz interior se obtiene cuando se actúa de acuerdo a aquello que se ama, aquello que te hace vibrar cada día.
Solo podremos ser felices cuando nuestra vida y palabra se unan armónicamente sin quebrar la felicidad de los demás. Cuando a nuestro paso vayamos dejando huellas de paz y bien que hagan ver al caminante que viene detrás que merece la pena el camino recorrido, a pesar incluso de las caídas y tropiezos.
Ser feliz es SER plenamente y SER plenamente es VIVIR dando lo mejor que somos. (Encar AM)
Nuestra vida puede definirse como una búsqueda insaciable de felicidad.
Pero para ser feliz no necesito que cambie nada a mi alrededor. No necesito grandes logros o triunfos...
Podré alcanzarla...
Si me libero de las máscaras, las etiquetas, los prejuicios, los falsos ideales…
Si me desprendo de los personajes que desempeño en la rutina de cada día, que me atan a falsas expectativas que nunca terminan por cumplirse.
La clave para afrontar mi vida está en el día de hoy...
Así tal y como es, con todo lo que soy y tengo.
Para ser feliz…
Tan solo ha de cambiar mi forma de mirar la realidad.
Reconocer todo lo bueno que hay en mí, para darme desde ahí a los demás.
Crecer y vivir desde lo esencial, nos acerca a nuestro verdadero ser, a nuestra libertad y plenitud.