Beatriz Talavera y María del Mazo

Comienza un nuevo curso para las jóvenes de la residencia. Se abre una nueva etapa para muchas que se inician en nuevos estudios, se conoce gente nueva, se abandona durante cierto tiempo el hogar de los padres, en definitiva, el camino de la autonomía y la independencia se abre paso… Una larga hilera de experiencias son las que acontecen en estas jóvenes. Sin embargo, nombrar estas vivencias sin tener en cuenta su verdadero significado, dentro del contexto de la convivencia en esta residencia, no tiene sentido.
No se trata solamente de independizarse, ir a la universidad o aprender nuevos conocimientos. Todo ello se complementa con un ambiente agradable y solidario como el que se fomenta entre las jóvenes. ¿Qué sería de una chica que intenta abrirse camino en un futuro sin ayuda de personas que se encuentran en su misma situación? Reír, llorar, crecer como personas es uno de los objetivos más importantes.
Como cada año, se abren esperanzas al llegar al nuevo hogar. Las novatadas lograron que muchas jóvenes se integraran con las compañeras. Se preparó una cena para dar la bienvenida a las nuevas. Después de ello, se realizó un concurso, “Trinivisión”, en el cual participaron las jóvenes realizando bailes e inventando canciones. Al día siguiente, se realizaron más novatadas y hubo salida, para que las que llegaban de fuera, conocieran el nuevo ambiente al que habían llegado.
Éstas son algunas de las actividades que se realizaron, no solo por tradición, sino porque además, es una forma de dar la bienvenida y acoger a todas las jóvenes que llegan y necesitan alguna orientación. Conocer a las demás residentes y entablar amistad con ellas, es uno de los objetivos primordiales, ya que así se da sentido a la llegada.
Durante el curso, se han ido incorporando en esta convivencia diaria otras jóvenes, que por razones diferentes no han podido llegar al principio. Su llegada tardía no quiere decir que no tengan una bienvenida como las demás. El hecho de hablar con ellas, intentar ayudarlas, interesarse por ellas y hacerlas ver que ocupan un lugar muy importante en nuestra convivencia es otra forma más de mostrarles nuestro acogimiento. El día a día es lo más duro y lo más importante, y hasta ahora estas muestras de buena convivencia han dado resultado.
Visto esto, podemos decir que la llegada a un nuevo curso no es solo una nueva carrera, una nueva ciudad, un nuevo sitio en el que vivir. Son nuevas gentes, un nuevo hogar, nuevas amistades, nuevos ambientes y sobre todo, nuevas experiencias que vivir en compañía.